sábado, 18 de marzo de 2017

#8M: ¿Para qué?

  • Publicación original en Altavoz México: ver aquí. 


Imagen vía: FeminismTalk.com


#8M: ¿Para qué?


14 de marzo de 2017
María F. Santos Villarreal
I. Pan y rosas

A mediados del siglo XIX, se vivía una época donde las mujeres se incorporaban a la producción, cada vez más. Entre roles y estereotipos, se abrieron paso al mundo laboral, dominado por los hombres.

Hace 160 años, el día 8 de marzo de 1857, 40 mil obreras huelguistas marcharon por las calles de la ciudad de Nueva York, hacia el parque Washington Square. Entre insultos y chiflidos, costureras de la compañía Lower East Side marcharon, protestando por las terribles condiciones de trabajo en las que las tenían sus patrones: salarios minúsculos, prestaciones nulas y jornadas de más de 12 horas. Las costureras de Lower East Side no iban a permitir que las pisotearan sólo por ser mujeres, ya que los hombres la tenían mucho mejor que ellas (los salarios de ellas eran entre un 60% y un 70% menor al de ellos[1]).

Al llegar a Washington Square, llamaron la atención de las costureras que se encontraban en la fábrica Cotton Textile, quienes, al igual que las de Lower East Side, eran abusadas laboralmente. Alrededor de 120 a 150 costureras de esta fábrica (no hay certeza sobre este dato numérico), quisieron declararse también en huelga y unirse a la marcha de sus compañeras. Al percatarse de la incitación en sus obreras, el dueño de Cotton Textile ordenó que cerraran las puertas de la fábrica, imposibilitándolas de asistir a la marcha y obligándolas a seguir produciendo.[2] 

A la fecha, no se sabe a ciencia cierta si lo que siguió fue por orden del dueño de Cotton Textile, pero hubo un incendio provocado en la fábrica que acabó con la vida de las costureras. Su delito, querer exigir igualdad. Su consecuencia, la pérdida de la vida de una de las formas más atroces: las quemaron vivas.[3]

Éste fue el primer antecedente del Día Internacional de la Mujer Trabajadora, que después se nombraría también como Día Internacional de la Mujer, nada más, por la Organización de las Naciones Unidas en 1975.

Pero no fue ni la primera ni la última vez en que las mujeres trabajadoras se organizaron para luchar por sus derechos. 51 años después, también en marzo, 15 mil costureras se movilizaron en la misma ciudad bajo la consigna “¡Pan y rosas!”, para exigir mejor paga, una jornada más humana y prestaciones sociales, así como el fin del trabajo infantil y el derecho al sufragio.[4]

La lucha de las mujeres nació de las obreras. Éstos son algunos antecedentes (por supuesto que no los primeros) del movimiento feminista.

II. Muchas gracias, pero…

Hace seis días se conmemoró el Día Internacional de la Mujer. Era de esperarse que el 8 de marzo iba a estar plagado de videos, columnas, artículos y mensajes de Whatsapp machistas, así como de valientes intentos de feministas por contestar a ese incansable intento del patriarcado por conquistar nuestros espacios.

Después del breve recuento histórico, queda claro por qué las feministas decimos que el Día de la Mujer es un día que se conmemora y no se celebra. Pero, ¿por qué pedimos que no nos feliciten?

Se agradece el gesto, pero muchas veces las personas desconocen la raíz de su felicitación. Que se nos festeje el hecho de “ser mujer” tiene varios problemas de fondo.

Primeramente, reproduce la idea de que sólo hay un tipo de mujer, lo cual es excluyente para las demás. Ésto es un problema análogo al que generó el Frente Na(z)ional por la Familia, que “defiende” (¿de quién?) un único tipo de familia, excluyendo a las que no encajan en ese modelo tradicional (y eso que las familias no tradicionales son, en conjunto, mayoría en México; pero ese es otro tema[5]). Generalmente, cuando pensamos en “mujer” pensamos en el arquetipo de la mujer tradicional[6], con estereotipos y roles de género. Por ello, lo mejor es hablar de “las mujeres”. Así, en plural.

En segundo lugar, la felicitación por ser madres, esposas, hermanas, hijas y novias continúa perpetuando la idea de las mujeres únicamente en función de su relación con hombres y no como seres independientes y autónomos. Este problema es preocupante, ya que se ha incursionado incluso en el pensamiento de los hombres progres que se autodenominan feministas, pero que no lo son:  “yo soy feminista, porque tengo madre/esposa/hija.” ¿Por qué son incorrectas este tipo de consignas? Porque reproducen la idea de que nosotras sólo merecemos respeto e igualdad de derechos porque funcionamos a un hombre. Ésto no tiene nada de feminista. No deben de luchar por los derechos de las mujeres y respetarnos porque somos sus hermanas o novias, hay que hacerlo porque también somos seres humanos.

Lo que me lleva al tercer punto: hay que luchar, no celebrar. Felicitarnos el 8 de marzo invisibiliza una fecha que conmemora un hecho político, volviéndola algo vacío. Un hombre feminista[7] no invisibiliza nuestro movimiento, sino que, en la medida de lo posible, cede sus espacios a éste, habla con los demás hombres sobre sus privilegios y llama la atención cuando uno de sus amigos dice algún comentario misógino. Un hombre feminista no felicita a las mujeres en “su día”, sino que se une al movimiento por la igualdad de derechos de todas las personas.

III. Feminismo(s): Ayer y hoy

A todo ésto, cabe preguntarse: ¿qué es el feminismo? En una definición básica y general del concepto, el feminismo es un movimiento heterogéneo que busca alcanzar la igualdad de género. Es heterogéneo porque hay muchos feminismos, muchas formas de analizar la opresión y luchar por la igualdad. Por ello es que, generalmente, hablamos de feminismos, en plural.

Pero todos los feminismos tienen (por lo menos) dos puntos en común: 1. existe un sistema patriarcal que ha vulnerabilizado y oprimido a las mujeres; y 2. tenemos que hacer algo para erradicar esa situación. Cabe citarse: “una de las pocas cosas en las que todos los feminismos coinciden es que se trata siempre de una teoría crítica. Una teoría que trata de pensar desde los márgenes, de buscar alternativas, de transformar una realidad social que nos enoja e indigna.”[8] Es a estos principios comunes a los que nos referimos cuando hablamos de feminismo, en singular.

El 8 de marzo abundó la doble moral de ciertos hombres: felicitaron a las mujeres, pero criticaron el feminismo (sin conocerlo, obvio). Muchas instituciones y medios de comunicación compartieron videos dándole difusión al movimiento feminista y conmemorando el Día de la Mujer. Los trolls no tardaron en aparecer. Repetían una y otra vez las mismas críticas: “las feministas de hoy son un chiste, no como las verdaderas feministas de antes”, “el feminismo ya no es necesario”, “las mujeres tienen las mismas oportunidades que los hombres, o más”, etcétera.

Quiero desmentir estas tres típicas frases que dicen ciertos hombres para desacreditar el movimiento – y que únicamente prueban su desconocimiento en el tema.

¿A qué se refieren los trolls con “las feministas de antes”? Generalmente, la mayoría se refiere a las feministas de la Primera Ola (en la versión americana de la historia oficialista del feminismo, misma que es la equivalente a la Segunda Ola en la versión europea)[9], es decir, a las sufragistas. Las personas que dicen este tipo de cosas, piensan que las únicas pugnas válidas de las mujeres son las de los derechos civiles y políticos. Piensan que las mujeres que hoy pugnamos por la erradicación de la cultura de la violación[10] y por un feminismo más incluyente (interseccional[11]), peleamos contra algo que no existe y que ya no es necesario. Ésto resulta irreflexivo, pues que haya igualdad formal (a nivel constitucional) no significa que haya igualdad sustantiva.

Además, como todo movimiento ideológico y social, el feminismo ha evolucionado. Lo que comenzó como feminismo blanco, hoy ya no es aceptable entre las feministas por ser racista y trans-exclusivo. A base de prueba y error, las feministas hemos construido nuestro movimiento – por lo que, obviamente, (casi) nada se parecen el feminismo blanco y el feminismo interseccional, por ejemplo. Ésto no es un problema, sino todo lo contrario.

Ahora bien, la lucha desde y para las mujeres sigue teniendo vigor. Hoy, en México:
a.)   El 65% del trabajo total de las mujeres, se integra por labores no remuneradas en el hogar;[12]
b.)   La brecha salarial de género tardará por lo menos otros 156 años en cerrarse;[13]
c.)   81 de cada 100 víctimas de violencia sexual son mujeres;[14]
d.)   Sólo se consigna al 1% de los agresores sexuales (siendo que el 90.5% son hombres);[15]
e.)   El 93% de las mujeres víctimas de violencia de pareja no recibió ayuda médica o psicológica alguna;[16]
f.)    1.4 millones de mujeres sufren acoso sexual en el trabajo (ésto, sin contar la cifra negra de 99.7%);[17]
g.)   Sólo 11 mujeres han sido Ministras en toda la historia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación;[18]
h.)   Sólo 7 mujeres han sido Gobernadoras de entidades federativas – y una de ellas fue solamente por interinato;[19]
i.)    Hemos tenido 0 mujeres como Presidente de la República; y
j.)    Hay 7.2 feminicidios al día.[20]

Los datos no mienten: la violencia contra las mujeres no es cosa del siglo pasado, como los anti-feministas se empeñan en desinformar. La violencia de género, en sus múltiples facetas, se da aquí y ahora.

Nos queda mucho camino por recorrer para alcanzar la igualdad de género; aunque, incluso si ya la hubiéramos alcanzado, valdría la pena seguir luchando: hay que seguir luchando para no retroceder.

Hace aproximadamente un mes, el Presidente de la Federación Rusa, Vladimir Putin, despenalizó la violencia doméstica en su país (siempre que el agresor no reincida en un periodo de un año y no ocasione lesiones mayores a la víctima). Hace aproximadamente dos meses, Donald Trump, un (presunto) acosador serial, tomó protesta como Presidente de los Estados Unidos de América. Hace dos días, en Guatemala, murieron quemadas 39 niñas – y contando – en un albergue para víctimas de violencia doméstica, cuando protestaban por las agresiones sexuales en dicho lugar.  Estos acontecimientos son prueba de que cuando creemos que hemos conquistado una causa, es cuando más debemos de combatir para mantenerla. Por ello, nunca será absurdo hablar de feminismo.

Es por todo lo anterior que, en fechas como el 8 de marzo, las mujeres intentamos visibilizar las violencias diarias de la que somos víctimas.

El Día Internacional de la Mujer existe para conmemorar las luchas feministas – como la de las costureras de la fábrica Cotton Textile –, no para celebrar. El 8 de marzo es un día para recordar que aún no hemos alcanzado la igualdad y para inspirarnos a seguir peleando por ella.



[1] González, Elena. Historia del 8 de marzo: Día Internacional de la Mujer. Disponible en línea: <http://tinyurl.com/blog-egonzalez-8m>.
[2] Ulloa Ziáurriz, Teresa. 8 de marzo: Un Día de Lucha por los Derechos de las Mujeres. Disponible en línea: <http://tinyurl.com/8m-cimac>.
[3] Centro de Documentación del Inmujeres. Antecedentes del 8 de marzo de 1857. Disponible en línea: <http://tinyurl.com/cedoc-inmujeres-08031857>.
[4] Ulloa Ziáurriz, Teresa. Op. cit.
[5] Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación. Boletín de prensa 038/2016: Pronunciamiento del Conapred sobre el matrimonio igualitario. Disponible en línea: <http://tinyurl.com/conapred-0382016>.
[6] Guil Bozal, Ana. El papel de los arquetipos en los actuales estereotipos sobre la mujer. Disponible en línea: <http://tinyurl.com/arquet-mujeres>.
[7] Soy una feminista que piensa que los hombres sí pueden ser feministas, pero reconozco que hay algunos feminismos que consideran que no pueden serlo, sino que únicamente pueden ser aliados. Esta última también es una postura válida. Para mí, un hombre feminista es un hombre que reflexiona sobre sus privilegios y busca renunciar a ellos, dándoles su espacio a las mujeres, reconociendo su movimiento y abogando por sus derechos. Sobre este tema, recomiendo leer este artículo: Utt, Jamie; McCrayer, Jenika. Can Men Be Feminists? And 9 Other FAQs We Often Get from Men. Disponible en línea: <http://tinyurl.com/feminist-men>. Si les interesa un contenido más detallado, recomiendo leer Men and Feminism: Seal Studies, libro de Shira Tarrant.
[8] Flores Garrido, Natalia. Feminismos, en plural. Disponible en línea: <http://distintaslatitudes.net/feminismos-en-plural>.
[9] Para conocer más de la historia oficialista (europea) del feminismo, recomiendo leer el libro Feminismo para principiantes, de Nuria Varela.
[10] Aquí desarrollo un poco más este tema: <http://tinyurl.com/blog-msv-cdv>.
[11] Recomiendo leer este artículo: Uwujaren, Jarune; Utt, Jamie. Why Our Feminism Must Be Intersectional (And 3 Ways to Practice It). Disponible en línea: <http://tinyurl.com/intersecc-fem>.
[12] Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática. Estadísticas a propósito del Día Internacional de la Mujer, 2016. Disponible en línea: <http://tinyurl.com/est-8m-2016inegi>.
[13] Foro Económico Mundial. Informe Global de la Brecha Salarial de Género, 2016. Disponible en línea: <http://tinyurl.com/genderpaygap-wef>.
[14] Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas. Primer Diagnóstico sobre la Atención de la Violencia Sexual en México, 2015. Disponible en línea: <http://tinyurl.com/ceav2015-violenciasexual>.
[15] Ibídem.
[16] López Barajas, María de la Paz. Violencia contra las mujeres en México: tendencias actuales. Disponible en línea: <http://tinyurl.com/VCM-mex-tendencias>.
[17] Ramírez, Gabriela. Reportaje especial: Víctimas de hostigamiento sexual a la deriva. Disponible en línea: <http://tinyurl.com/acosolaboral-997>.
[18] Martínez Rivas, Julio. La historia de las mujeres en la Suprema Corte. Disponible en línea: <http://tinyurl.com/mujeres-scjn>.
[19] Milenio Digital. Las gobernadoras que ha tenido México. Disponible en línea: <http://tinyurl.com/gobernadoras-milenio>.
[20] ONU Mujeres. La violencia feminicida en méxico, aproximaciones y tendencias 1985-2014. Disponible en línea: <http://tinyurl.com/onumujeres-2014>.
_______________________________
Aviso: Todo lo escrito es a título personal. Lo expresado en este espacio es exclusiva responsabilidad de la autora y no representa de forma alguna el criterio de ninguna institución a la que pertenezca.

jueves, 26 de enero de 2017

Ante Trump, inclusión


Ante Trump, inclusión



26 de enero de 2017
Por: María F. Santos Villarreal



El pasado 21 de enero protestaron en todo el mundo aproximadamente 2.5 millones de personas, sobre todo mujeres, en contra de lo que representa la investidura presidencial de Donald Trump. 


Si bien es un avance que las mujeres se hayan organizado para protestar la misoginia del ahora Presidente de Estados Unidos -aunque el verdadero avance sería que no tuviera que protestarse por ésto en plena segunda década del siglo 21- hay aspectos que podrían mejorarse.

La Marcha de las Mujeres pudo haber sido más diversa desde un principio, puesto que Trump ha atacado por igual a las mujeres -tanto cis (es decir, cuya identidad de género concuerda con el que le fue asignado al nacer) como trans-, a la comunidad LGBT+, a la latina, a las personas musulmanas, negras, migrantes, con discapacidades, etcétera. 

De hecho, los grupos del movimiento #BlackLivesMatter, de la comunidad latina y de la comunidad LGBT+ se incorporaron hasta después de que la protesta original fuera criticada por ser organizada en su mayoría por mujeres cis y blancas. Y una representación de todos los grupos agraviados es necesaria para lograr un frente común que sirva de contrapeso al discurso violento del ahora mandatario.

Trump es el arquetipo de una persona privilegiada: es un hombre cis, heterosexual, blanco, en una situación migratoria regular, sin discapacidad alguna y de nivel socioeconómico alto. 

Es culpable no de ser privilegiado, pero sí de usar esos privilegios para perpetuar el status quo en su beneficio y en perjuicio de todas las personas que no cuentan con ellos. 

Un concepto que serviría tener presente a la hora de organizar estas protestas es el de "interseccionalidad", acuñado por Kimberlé Crenshaw en 1989. 

La interseccionalidad es una teoría que se basa en la premisa de que la opresión se manifiesta en diferentes formas y grados, por lo que una persona no puede ser simplemente privilegiada u oprimida en general, sino que puede ser privilegiada respecto de ciertos aspectos de su vida y oprimida respecto de otros. 

Todas las mujeres son victimizadas por razón de género, pero las personas tienen múltiples identidades que no pueden disociarse. Por ejemplo: se es mujer y se es negra se es lesbiana, no se es mujer o se es negra o se es lesbiana; todos los aspectos de la identidad son factores de peso por los cuales esa mujer es discriminada.

En este sentido, una mujer heterosexual y blanca tiene más privilegios que una mujer heterosexual y latina o, incluso, que un hombre homosexual y negro.

El feminismo interseccional es incómodo por la complejidad del análisis al conjugar todos los sistemas de opresión -machismo, racismo, cis-heterosexismo, capacitismo, clasismo, etcétera- y del rechazo automático que genera en las personas el cuestionamiento de los propios privilegios.

Pero si no se incomoda, si no se sacude al status quo, nunca se generará un cambio. Por eso, aunque incómodo, si nuestro feminismo no es interseccional, por definición, es excluyente y, por ende, no puede considerarse como un movimiento verdaderamente inclusivo y anti-discriminación.

Aplaudo la movilización del sábado pasado, pero es deber de las feministas criticar constructivamente nuestro movimiento. Si no cuestionamos nuestras acciones y discursos, no vamos a evolucionar. 

Estas marchas sirven para repensar el feminismo y tener discusiones que son necesarias y enriquecedoras, pero que nadie quiere tener por ser incómodas.

Las movilizaciones deben tomar en cuenta todos los factores de discriminación, es decir, todas las dimensiones de la persona que no sean privilegios, si se busca acabar con la opresión misma. 

No seamos como Trump: usemos nuestros privilegios para combatir al privilegio mismo. El primer paso es reconocer el propio privilegio; el segundo, reflexionar y cuestionarlo; y el tercero, combatirlo. Sólo así lograremos igualdad.

___________________________________
La autora es estudiante de la Facultad

Libre de Derecho de Monterrey.


___________________________________
Aviso: Todo lo escrito es a título personal. Lo expresado en este espacio es exclusiva responsabilidad de la autora y no representa de forma alguna el criterio de ninguna institución a la que pertenezca.

viernes, 20 de enero de 2017

Una cuestión de ética

  • Publicación original en Altavoz México: ver aquí.


Una cuestión de ética


19 de enero de 2017
Por: María F. Santos Villarreal


Lamento mucho lo sucedido en el Colegio Americano del Noreste en Monterrey, Nuevo León y me uno a la pena que embarga a las familias de las víctimas, tanto de la maestra como de los alumnos y alumnas.

No voy a escribir sobre lo que pudo hacerse para evitar lo sucedido ni voy a tratar de señalar culpables, ya que en estas situaciones no me parece correcto señalar. Tampoco abundaré en que lo que tenemos que hacer es un análisis introspectivo y determinar cómo es que hemos normalizado la violencia y qué podemos hacer para que la sociedad tóxica en la que vivimos no siga propiciando estas lamentables tragedias.

No escribiré sobre eso. Escribiré sobre la responsabilidad que tienen los medios de comunicación de informar.

Informar, en el contexto de las noticias, implica dar a conocer al público un hecho relevante. En el caso de la tragedia del Colegio Americano del Noreste, los medios de comunicación hubieran cumplido su deber de informar a la población simplemente mencionando que hubo un school shooting en el Colegio en cuestión, orquestado por un menor de edad, en el que varias personas, incluyendo el agresor, resultaron gravemente heridas. Éso hubiera sido suficiente.

Pero a la mayoría de los medios de comunicación no les interesa informar, lo que les interesa es generar visitas en sus sitios web o redes sociales, razón por la cual se extralimitaron: publicaron videos y fotografías de las víctimas del tiroteo.

Es así como Multimedios, El Norte, Reporte Índigo, El Universal, entre otros, no “cumplieron con su deber de informar”, sino que cometieron una violación a la intimidad de las víctimas menores de edad. Informar no significa difundir fotografías de las personas heridas, en el suelo, incluso sin distorsionar los rostros.

La Ley de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes (LDNNANL), así como su Ley General, es clara en que las personas menores de edad tienen derecho a la intimidad personal y “no podrán ser objeto de injerencias arbitrarias o ilegales en su vida privada(…); tampoco de divulgaciones o difusiones ilícitas de información o datos personales, incluyendo aquélla que tenga carácter informativo a la opinión pública o de noticia que permita identificarlos”.[1]

La LDNNANL impone a los medios la obligación de asegurarse que las imágenes que difundan no pongan en peligro, entre otras cosas, la dignidad de las personas menores de edad.[2] El DIF de Nuevo León ya emitió un comunicado en redes sociales en el que menciona que ejercitará una acción en contra de los medios de comunicación que cometieron esta infracción a la ley.

Inclusive, la Procuraduría de Protección de las Niñas, Niños y Adolescentes del estado de Nuevo León puede actuar de oficio, es decir, sin necesidad de que quienes ejercen la patria potestad o la tutela de las víctimas menores de edad lo soliciten.

Queda en manos de la Procuraduría ejercer las facultades que le ha otorgado el marco jurídico e iniciar un procedimiento en contra de los medios de comunicación que cometieron esta infracción.

Los medios de comunicación no sólo tienen el deber de informar, sino que también tienen el deber de hacer un ejercicio ético de su profesión. La Ethical Journalism Network tiene cinco principios de la ética periodística[3], entre los cuales están la humanidad y la responsabilidad. La humanidad significa que no debe dañarse a nadie; la responsabilidad, que debe asumirse las consecuencias cuando se cometan errores.

Multimedios, El Norte, El Universal, Reporte Índigo y todos los demás medios que difundieron las fotografías y el video, demostraron que no tienen ética periodística. La tragedia no basta, hay que exhibirla y conseguir un beneficio de ella.

Los límites a la libertad de expresión son otros derechos humanos, mismos que deben ponderarse en cada caso concreto. En este caso, el interés superior de la niñez es un claro límite a la libertad de expresión de los medios de comunicación.

No se justifica de ninguna forma la difusión de las imágenes de las víctimas: son brutales y no necesitamos – ni queremos – más violencia. Exijamos como sociedad una forma más ética de hacer periodismo. ¡Basta de morbo! Más respeto para las víctimas, por favor.

_______________________________
[1] Artículo 97 (LDNNANL).
[2] Artículo 80 (LDNNANL).
[3] Ethical Journalism Network. Five Core Principles of Journalism. Disponible en línea: <http://ethicaljournalismnetwork.org/who-we-are/5-principles-of-journalism>.


_______________________________
Aviso: Todo lo escrito es a título personal. Lo expresado en este espacio es exclusiva responsabilidad de la autora y no representa de forma alguna el criterio de ninguna institución a la que pertenezca.