lunes, 20 de enero de 2014

El capitalismo mata




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“La desvalorización del mundo humano
crece en razón directa de la valorización
del mundo de las cosas.”
– Karl Heinrich Marx (1818-1883).


Buen día, lector. Agradezco que me permita expresar mis ideas y vivir a través de usted. Decidí escribir este artículo porque mi muy querido profesor de la materia de Derecho Civil I, el Lic. José Guzmán, me ha mencionado en distintas ocasiones comentarios sobre el comunismo, muy respetables, pero que no me agradan. Empezaré el texto mencionando la pregunta que más me han realizado a lo largo de mi vida: ¿por qué defiendes el comunismo? No responderé esta pregunta directamente porque no me siento cómoda imponiendo ideologías propias. No obstante, me gustaría que usted, lector, al finalizar la lectura de este artículo, tenga una opinión firme sobre por qué apoyar o por qué luchar en contra del comunismo. Le pido de entrada que olvide todo lo que ha escuchado alguna vez sobre esta corriente política, dado que lo más probable es que no haya escuchado nada más que falacias herejes.

Soy una mujer definitivamente comunista y lo digo con orgullo. Soy revolucionaria. Sin embargo, quisiera aclarar que puedo llegar a ser objetiva si así lo deseo, lo cual es el caso. Independientemente de mis convicciones personales, pretendo proporcionarle un punto de vista ajeno a cualquier otro. Un punto de vista verdaderamente pseudo-objetivo. Y digo pseudo porque nadie puede lograr ser objetivo por excelencia. Pretendo definir y explicar el comunismo objetivamente, pero quisiera dejar dentro, también, mi opninón personal respecto al tema, dado que el comunismo no solo me ha convencido, sino que me ha cautivado y enamorado.

1. Esencia roja

Primero que nada, quisiera expresar que me causa implacable gracia el que la Sociedad escuche comunismo y se refugie. ¿Por qué es esto? Bueno, mis círculos (tanto familia, como escuela, como amigos, como compañeros, como compatriotas) se quejan de la opresión de los medios de comunicación, del abuso de poder de los representantes, de la monotonía de las corrientes e incluso del conformismo del pueblo ante las decisiones presidenciales. Me causa infinita gracia porque son éstas las principales críticas de los izquierdistas (no necesariamente comunistas), de los cuales se refugian. Es decir, están de acuerdo, inconscientemente, con lo que le temen. O más bien, lo que fueron enseñados a temerle.
“Todo lo que temíamos acerca del comunismo -que perderíamos nuestras casas y nuestros ahorros, y que nos obligarían a trabajar una eternidad por escasos salarios, sin tener voz en el sistema- se ha convertido en una realidad bajo el capitalismo."
— Jeff Sparrowsobre la propaganda anticomunista de la Guerra Fría y la represión socialista contemporánea.
¿Qué es el comunismo? El comunismo es el gobierno del Pueblo que administra los bienes de producción teniendo control sobre las actividades políticas, sociales y económicas de la Sociedad. Es decir, el centro es la Comunidad. Es el gobierno de todos.

Probablemente, al escuchar la palabra “comunismo”, los primeros tres conceptos que se le vienen a la mente serían pobreza, injusticia y caos. Considero éstas como respuestas altamente probables dado que la mayoría de la gente piensa que vivir en una sociedad comunista es vivir todos igual, pero igual de pobres. Lo cual, obviamente, sería por ende injusto y provocaría una caótica revolución social. Si me permite decirle a usted, lector, mi opinión, le diré que este tipo de pensamiento no es solo ignorante, sino que da lástima y tristeza. ¿Qué luchar por la libertad es merecedor de alienación? ¿Qué luchar por la equidad es algo perverso? ¿Qué buscar justicia es, acaso, diabólico? Un éxito verdaderamente comunista sería una Sociedad en la que todos gozan de los mismos derechos, no hay corrupción, no hay abusos de poder, hay equidad, hay verdadera libertad de expresión y reina la justicia social. No es todos igual de pobres, como la mayoría de la gente lo acusa de ser. En serio espero que usted, lector, logre abrir su mente ante una ideología demonizada y prohibida. No tenga miedo a ir en contra del Gobierno establecido. No tenga miedo a ser diferente.

2. Las tres bases de la autoajenación

El comunismo se sostiene por tres pilares principales. El primero de ellos es la no privatización. Éste consiste en que lo que es de todos verdaderamente sea de todos y no que solo unos pocos se beneficien de ello. Digamos que se crearían organismos o instituciones que distribuyan los beneficios entre todos los individuos de la Sociedad y den a cada quien en función de sus necesidades y exijan de cada cual en función de sus posibilidades. Una política de prohibición de abusos y búsqueda del bien común. Se trata de una verdadera equidad. Cabe recalcar: equidad, no igualdad. Es decir, habría una “base”, por así llamarle, en la que todos gocen de los mismos derechos y de las mismas oportunidades (igualdad); sin embargo, el que se esfuerce más va a sobresalir sobre los demás (equidad). No se trata de reprimir, sino de potencializar las habilidades de los individuos.

En segundo lugar, se encuentra la abolición de las clases sociales, el cual, en mi opinión, aunque los tres pilares estén ligados, es el más importante de los tres. No existiría discriminación por status socioeconómico. No existiría la explotación del hombre en beneficio del hombre. No existiría la materialización de los individuos. El hombre no es un mero instrumento que se puede vender y comprar en el mercado, es una persona con derechos supranacionales y realidad propia que merece ser tratada y valorada como tal.

En tercer y último lugar, está la abolición del Estado, como se conoce. Esto es porque el Estado es un titiritero que manipula a la sociedad para el beneficio de la burguesía. El Estado tirano nos maneja como piezas de ajedrez. No se confunda, lector, con lo que la mayoría de la gente lo hace: según la sabiduría popular, la abolición del Estado implica la destrucción total de instituciones y organismos que regulan la vida social, tales como las instituciones educativas, los hospitales, el Derecho, etc. No obstante, no es en lo absoluto así. La abolición comunista del Estado implica la eliminación del poder de un grupo sobre otro, la manipulación política y la escasez económica para el pueblo. Lo que prevalecería serían las discusiones con relación a la mejora de la Comunidad. Se trata de arrancar el problema de raíz: no abolir el gobierno, si no cambiarlo. El gobierno estaría en las manos del pueblo.

En conjunto, estas tres bases forman el pedestal del comunismo verdadero, no del pseudo-comunismo fascista que se ha equívocamente llamado comunismo; el cual a continuación se abordará.

3. Falacias hipócritas

Han habido tres principales gobiernos en la historia del mundo que han marcado significativamente los fundamentos para las críticas erróneas de la ideología comunista: el gobierno de Mao Tse Tung, el gobierno de Iosef Vissarionovich Stalin y el gobierno de Fidel Castro.

a) Rusia, 1924-1953
Iosef Stalin fue el gobernante de Rusia de facto más terrible que existió, en mi opinión.
Desgraciadamente, la gente lo asocia con el comunismo. Stalin oprimió las ideologías de oposición, se enfocó en sus beneficios personales en lugar de enfocarse en el desarrollo de la comunidad y asesinó de treinta a sesenta millones de personas; todo esto mientras hipócritamente hondeaba la bandera roja. Claramente, después de que le expliqué las bases del comunismo y sus principios, usted, lector, puede identificar que el gobierno de Stalin fue todo menos comunista; por lo que, justificadamente, me enfurece que lo llamen así. Su gobierno no fue comunista, fue definitivamente fascista. Llámelo usted, lector, si así lo desea, stalinismo; pero por lo que más quiera, no lo llame comunismo.

b) China, 1949-1976
Mao Tse Tung fue el gobernante de China más admirado y también el más odiado.
Muchos chinos lo nombran un gran líder y gobernante preocupado por la Sociedad. Sin embargo, Mao utilizó la fuerza militar para reprimir a la oposición y para encerrar a China en una caja de metal. No se permitía leer, ni escuchar música, ni ver programas o noticias de extranjeros. Mao asesinó brutalmente entre cincuenta y sesenta millones de personas. Se practicaba la tortura sádica y variada y tenía presos “contrarrevolucionarios” en condiciones inhumanas. Era un maoísmo fascista brutal.

c) Cuba, 1976-actualidad
Fidel Castro ha gobernado a Cuba por casi cuarenta años. Su gobierno es de facto. Una dictadura autoritaria, disfrazada de revolución, en la que los derechos humanos de las personas están en segundo plano mientras que los intereses del Estado están en primero. No hay libertad de expresión ni de opinión. Se llevaron (o llevan) a cabo juicios “contrarrevolucionarios” que terminaron asesinando a unas cien mil personas… y contando. El gobierno de Cuba es el parásito del bloque comunista. Tiene una dependencia muy grave del gobierno chavista en Venenzuela (aunque Chávez haya fallecido ya, Nicolás Maduro, el actual presidente, es chavista) y, anteriormente, de la U.S.S.R. Yo sé que Fidel dejó la presidencia en el 2008 y que desde entonces hasta la actualidad Raúl Castro ha sido el presidente, pero no se ha reformado nada en lo absoluto, como se creyó que sucedería con el cambio de líder. El verdadero presidente, en mi opinión, sigue siendo Fidel, pero con una máscara de Raúl. Mientras viva Fidel Castro, la dictadura autoritaria seguirá.

En fin, estos tres ejemplos, que son los más utilizados para criticar al comunismo, no son siquiera ejemplos de comunismo verdadero. Espero haberle quitado la venda, lector, a las mentiras más atroces que se hacen contra el comunismo. El comunismo no es represión. El comunismo no es pobreza. El comunismo no es muerte. Y jamás lo será. Uno de los fundadores de la sociología, pero el más audaz e ingenioso, Karl Marx, desarrolló esta ideología (después de haber hecho un increíblemente profundo y acertado estudio sobre el capitalismo y su evolución) como una utópica manera de vivir en Sociedad, no como una manera de destruirla.

4. Un sueño digno de Dios

La ideología comunista puede parecer confusa e inocente, pero no por eso es barbárica. El comunismo no sería una utopía si el gobernante no fuera un egoísta. El único factor en el que Marx no pensó al formular su teoría fue precisamente ese: el factor inevitable del egoísmo humano. Las ideologías son todas vírgenes hasta que se prostituyen con el poder, el dinero y la corrupción, como ha sucedido múltiples veces en distintos países en los casos que el comunismo tiene victoria con la revolución, pero posteriormente se derrumba a causa de la ambición de poder.
“Porque la raíz de todos los males es el amor al dinero.”
– Timoteo 6:10, La Biblia.

No obstante, el comunismo per se es una corriente maravillosa que debería de ser más apoyada, dado que en las sociedades con régimen capitalista son justamente las Sociedades las que acaban perdiendo en beneficio de la clase alta. ¿Qué tiene de malo pensar contra corriente? ¿Por qué están tan vedadas las doctrinas izquierdistas, en general, y, específicamente, el comunismo? ¿Cuál es el afán de la comunidad de mantener contento a su tirano y déspota opresor?

Lo invito a usted, lector, a rebelarse. ¡Hay que ponernos a marchar! El esclavo que no se mueve no escucha el ruido de sus cadenas.



"E pluribus unum" y su terrorismo funesto





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"E pluribus unum". ¿Qué significa? "De todos, uno". Este fue el lema nacional de Estados Unidos de América desde su institución en 1776 hasta que fue reemplazado por el actual lema nacional "In God we trust". No obstante, me pareció más apropiado utilizar el primero porque aplica a la actualidad, en la cual el país en cuestión busca absorber el poder político, militar y económico de todos los países del mundo, para ser éste el único controlador del mundo sin importar a qué y a quiénes se lleve de encuentro.

Buen día, lector. Le haré una pregunta preliminar antes de que comience a leer este artículo. ¿Cuál es la primera palabra o imagen que se le viene a la mente al pensar en Estados Unidos de América? ¿Es, acaso, dinero?, ¿riqueza?, ¿la bandera?, ¿el ejército?, ¿una hamburguesa? No importa cuál haya sido esa imagen o palabra en su mente al leer “Estados Unidos de América”. Lo que sí es importante es reflexionar al respecto. Cuando yo pienso en Estados Unidos de América, la primer palabra que se me viene a la mente es “terrorismo”; a continuación entenderá por qué.

Desde temprana edad me he interesado por las distintas culturas, por la lectura y por la historia. Recuerdo leer biografías de importantes líderes políticos y militares del mundo, desde reyes monárquicos hasta presidentes republicanos, desde dictadores militares hasta líderes comunistas (falsamente llamados así, pues el comunismo no es lo que éstos profesaban. Iosef Stalin, Mao Tse Tung, etcétera, fueron falsos comunistas que lo único que hicieron fue denigrar el comunismo. Pero ésto es objeto de otro artículo), desde emperadores represores hasta gobernantes revolucionarios. Recuerdo interesarme por la historia nacional y mundial; también, recuerdo realizar mis propias investigaciones sobre temas polémicos, tanto políticamente hablando como moralmente hablando. En fin, siempre he tenido curiosidad y pasión por conocer la verdad y no permitiré jamás que una figura de poder trate de verme la cara.

Con el paso del tiempo, fui desarrollando un profundo resentimiento contra las políticas del país norteamericano vecino debido a su imperialismo oportunista, sus abusos a los derechos humanos disfrazados de protección a la seguridad nacional, su desinterés total por su pueblo y los pueblos extranjeros a contraparte de su interés por el poder económico, militar y político que ansían poseer, su arrogancia e ignorancia cultural extremas, y su inmensa dedicación a tener a todo el mundo ciego, sordo, mudo y paralizado ante sus injusticias para ser el controlador omnipotente.

No voy a hablar de mis teorías de conspiración sobre las torres gemelas, ni sobre los asesinatos de líderes de oposición, ni sobre la criminalización del comunismo, ni sobre cómo los estadounidenses son los titiriteros de todos los “terroristas” a quienes pretender combatir. No hablaré de eso. Hablaré de las cosas que han sucedido con el tiempo bajo el régimen hegemónico americano y de cómo nadie no hace nada al respecto. Solo hay una cosa que me molesta más que las injusticias y es la gente que las tolera. Bradley Manning, Julian Assange y Edward Snowden no deberían ser prófugos de la “justicia” sino héroes defensores de ella.

Lector, no quiero que me tome como una izquierdista revoltosa y resentida que solo pretende culpar a otros de los problemas que hay en el mundo. Lo que le diré a continuación no es ningún secreto tenebroso imaginario que me acabo de sacar de la manga, son cosas que están ahí para ser vistas por todo el mundo, pero que todo el mundo decide no ver. La Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos de América (NSA) comenzó a espiar masivamente a sus propios ciudadanos desde mucho antes de que sucediera el famoso 9/11 y sobre excusas de varios presidentes, más que nada desde George W. Bush en el 2001 hasta Barack Obama actualmente, de que hay una seria amenaza terrorista para su nación y para todo el mundo. La NSA ha estado espiando a los líderes políticos, senadores y ciudadanos prominentes que mostraron oposición a la actividad estadounidense en la Guerra de Vietnam desde que sucedió, hace cuarenta años. Sí, desde entonces; también ha espiado en distintos países, como México, Francia, Brasil, Alemania, etcétera, para interferir en las llamadas de los gobernantes y ciudadanos e influir en su política exterior de la manera que mejor les favorezca. Asimismo, los mejores expertos en antiterrorismo del mundo han afirmado que espiar masivamente a todo mundo no ha prevenido ni siquiera un solo ataque “terrorista” y, además, solamente estorba a los verdaderos trabajadores antiterroristas. Estados Unidos de América no solamente está espiando a gobernantes de otros países o jueces de instancias importantes, sino que, aparte, los chantajea para obtener que hagan lo que les conviene para ganar más poder.
“All these (counter-terrorism) programs were never about terrorism: they’re about economic spying, social control, and diplomatic manipulation. They’re about power.”
– Edward Snowden, Diciembre 16, 2013.
Gracias a personas responsables como E. Snowden podemos observar todo el panorama tal y como es. No hay terrorismo en Medio Oriente ni en América Latina. No hay tal cosa como atentados a la seguridad nacional por parte de factores externos. No hay armas bioquímicas y nucleares en Siria ni en Iraq ni en ninguna parte del mundo. Todo lo que Estados Unidos de América se jacta de evitar, proteger y defender es precisamente lo que buscan provocar, e inventa absurdas excusas para sus intervenciones injustificadas en asuntos que no son de su incumbencia.

El gobierno de Estados Unidos de América es el mayor terrorista y asesino que se ha conocido jamás. Adolf Hitler, Iosef Stalin, Saddam Hussein, Al Qaeda. Todos son meros niños de kindergarten comparados con EUA. Algunos, posiblemente, incluso fueron o son sus títeres. Es tal su afán de poder que han sacrificado millones de vidas inocentes con tal de lograr sus objetivos. Todos los gobernantes estadounidenses, tanto presidentes como vicepresidentes, tanto congresistas como secretarios, tanto militares de alto mando como ciudadanos prominentes pro-guerra, deberían ser acusados de delitos en contra de la humanidad y ser enjuiciados por el organismo internacional correspondiente para ser imputados por las atrocidades que han cometido  a lo largo de la historia, las cuales se vienen cometiendo desde el genocidio de indios nativos hasta las guerras actuales en Siria e Irán.

Como mencioné anteriormente, lector, la mayoría de las personas en el mundo, espero que usted no sea una de ellas, saben que se cometen injusticias en el mundo y prefieren voltear la cara para ser felices en su ignorancia. “No es mi culpa”, dicen. “Yo no soy el dueño de todos los problemas mundiales”, argumentan. “Algún día se arreglará”, me consuelan. Si algunas de las personas que se identifican con estas frases leen esto, me van a tener que disculpar, pero son la hipocresía encarnada. No es su culpa que existan estos problemas, pero es su culpa el no hacer nada por resolverlos y permitir que sigan existiendo. No son dueños de todos los problemas mundiales, pero sí parte de ellos, pues si no son parte de la solución son parte del problema. Sí; sí se arreglará algún día, anhelo yo con esperanza. Pero ese día llegará hasta que las personas de todo el mundo despierten y se opongan ante las injusticias, no solo estadounidenses, también de otros países, pero principalmente de este hegemónico demonio.

Estados Unidos de América no es más que una máquina de guerra que se alimenta de sangre y vive de poder. Lector, ¡despierta!


El anarquismo: demonización del concepto

Imagen: Grupo Anonymous

                                                                          
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Desgraciadamente, el anarquismo es la ideología política qué más ha sufrido deformación, calumnia y distorsión. ¿Por qué es esto? Sencillo: a los grupos de poder y al Gobierno les interesa impedir a toda costa el surgimiento de éste.
Quisiera poner mi granito de arena para lograr exponer una de las mentiras más grandes a las que nosotros, los individuos que vivimos en sociedad, estamos expuestos: que la anarquía es lo opuesto a vivir en sociedad. Así que le pido a usted, lector, que lea con la mente abierta y con paciencia, dado que, por más que quisiera, no soy experta en el tema.

1. El gobernante sin cabeza
¿Quién es David Goodway? El admirable D. Goodway es un historiador inglés muy reconocido que se inclina hacia el lado izquierdista liberal. Además, es un líder en el movimiento internacional anarquista. Me parece más que oportuno que sea, él, D. Goodway, quien defina qué es el anarquismo. En uno de sus muchos escritos especializados, él define el anarquismo así:
“It signifies the absence of a ruler or rulers, a self-managed society, usually resembling the co-operative commonwealth that most socialists have traditionally sought, and more highly organised than the disorganisation and chaos of the present. An anarchist society would be more ordered because the political theory of anarchism advocates organization from the bottom up with the federation of the self-governed entities – as opposed to order being imposed from the top down upon resisting individuals or groups.” [2]
Me abstengo de traducir porque soy firme creyente de que el traducir un escrito a otro idioma le quita la esencia y el significado original, dado que muchas palabras de un idioma no se encuentran en otro. Pero bueno, volvamos a la definición. La forma sencilla de ponerlo sería: la anarquía es una forma de vivir en la que el orden en la sociedad se impone de abajo para arriba y no al revés, como actualmente. Particularmente, me molesta bastante que la mayoría de los que critican la anarquía usen el argumento de que es la alternativa a vivir en sociedad. Cuando, si me disculpa, eso es una estupidez total. La anarquía es vivir en sociedad Pura. Es decir, sin las trabas del Gobierno que oprime a la discutida sociedad y sin los horrores de la Guerra.
Hace unos minutos, leí un poco del libro Filosofía del Derecho de Luis Recasens Siches que mi profesor de Introducción al Derecho, el Lic. José Roble Flores, me encargó estudiar, pero paré de leer en cuanto vi que decía lo siguiente:
“Tolstoi quería que la humanidad se rigiese única y exclusivamente por la Moral, por el Evangelio; y como en el Evangelio hay sólo Moral y no se contiene ningún punto de vista jurídico, se declaró por la abolición del Derecho, esto es: por el anarquismo.” [3]
No pude evitar escribir este artículo al terminar de leer la frase. Me molestó bastante que alguien que tiene tanta influencia en los estudiantes y profesionales del Derecho, dado que es un autor muy reconocido, tuviera una opinión tan cerrada, tan tajante y tan incorrecta de lo que es el anarquismo y que además lo utilice como un insulto. Aparte de que Leo Tolstoi es de mis escritores preferidos y me pareció que lo estaba difamando. El anarquismo no busca abolir el Derecho, busca abolir el Gobierno. Como sabiamente dice mi escritor favorito, Jorge Luis Borges: “Yo diría que las palabras Gobierno e Ideal se contradicen. Soy un anarquista al que le repugna la violencia, desde la piedra de Caín hasta el armamento nuclear”. [4] El Derecho, por supuesto, es necesario para vivir en sociedad, y los anarquistas apoyan esta idea más que nadie. Sin embargo, muchos derechistas o pseudo-derechistas, les llamo así a los que son derechistas por costumbre de sus padres o porque no se han tomado la molestia de verdaderamente investigar qué implica el capitalismo, el comunismo, el anarquismo, entre otras corrientes, tienen una idea bastante errónea de lo que el anarquismo implica.
Soy una persona increíblemente respetuosa de distintas opiniones. Y digo respetuosa y no tolerante porque no estoy de acuerdo con el término de tolerancia, dado que la tolerancia implica aguantar con molestia, por así decirlo, al otro, a diferencia del respeto que se trata de comprender al otro y aceptar su ideología aunque difiera de la propia. Como decía, soy una persona bastante respetuosa de distintas ideologías, lo que no soporto es la gente que critica sin informarse a los de tendencia izquierdista, ya sea comunistas o anarquistas. Personalmente soy de tendencia comunista, pero no hablaré del comunismo porque no es el objeto de este artículo; sin embargo, quería darle a conocer a usted, lector, en dado caso de que no supiera, cuáles son los verdaderos principios y la esencia del anarquismo, para que no se quedara en la crítica superficial. Muchos lo hacen por el bombardeo de los medios en el siglo XXI que favorecen los gobiernos derechistas. No obstante, el anarquismo es el vivir en sociedad en su máxima expresión; no lo opuesto, como muchos estudiantes y profesionales del Derecho lo acusan de ser.

2. Los principios esenciales del anarquismo
Aunque cada quien puede interpretar la filosofía anarquista de distintas maneras, hay tres pilares fundamentales que sostienen la idea original de la anarquía, y estos son la igualdad, la libertad y la fraternidad.
La igualdad, para el anarquismo, es el poder disfrutar de todos los derechos, a diferencia del liberalismo que sólo pretende otorgarlos pero no se asegura de que realmente todos estén gozando de ellos. Como decía Mikhail Bakunin: “No hay libertad sin igualdad. Libertad en igualdad: ahí está la justicia” [5]; y la justicia, se supone, es uno de los principales motores por los cuales se estudia Derecho.
La libertad anarquista consiste en establecer que su libertad, lector, y la libertad de un tercero no se ven limitadas una por la otra. Es decir, el hecho de que el otro tenga plena libertad incrementa la mía; a diferencia de la frase tan popular que dice: “mi libertad llega hasta donde empieza la del otro” [6].
La fraternidad anarquista es el concepto más hermoso que podríamos encontrar hablando de política. ¿Por qué es esto? Bueno, básicamente consiste en amar a la sociedad tanto como se ama uno individualmente. Si hiciéramos esto, imperaría la paz, la justicia y la equidad. Es una conciencia cósmica pura.
Digamos que la anarquía no es el reinado del tú ni del yo, sino del nosotros como sociedad. También, contrario a la sabiduría popular, el propósito del anarquismo no es la revolución violenta, sino que reine la paz social.

3. El concepto del anarquismo dentro de la comunidad de los estudiantes y profesionales del Derecho
Pregunté a tres profesionales del Derecho conocidos qué pensaban sobre el anarquismo y esto fue lo que respondieron:
“Pues, yo creo que el anarquismo es vivir en un caos total en el que no hay Derecho que regule los fenómenos sociales. Va totalmente en contra del modo de vida al que estamos acostumbrados.” - Anónimo, abogado penalista, 38 años
“La anarquía es una corriente política que busca la venganza de las clases bajas a costa de la clase alta, lo cual está mal. Cada quien está donde quiere estar.” -  Anónimo, abogado fiscalista, 27 años
“El anarquismo me parece que es una tontería. ¿Por qué quedarnos indefensos ante ataques exteriores? ¿Por qué renunciar al orden? La anarquía nos llevaría a todos a la deriva.” - Anónimo, profesor de Introducción al Derecho en Preparatoria, 32 años
En resumen, estos tres individuos piensan que la anarquía es renunciar al orden y a la protección del Estado para vivir en el caos total. Tristemente, así piensa la mayoría de la gente. Y digo tristemente no porque yo me incline hacia el anarquismo, sino porque es un concepto más que equívoco. La opinión que tiene un poco más de sustancia podría decirse que es la última porque incluye las anteriores y agrega la crítica de que en la anarquía nadie protegería al país de ataques externos. Sin embargo, éste me parece un argumento totalmente infundamentado. Es decir, tanto México, como Iraq, como Japón, como muchos otros países capitalistas han sufrido el uso de sus fuerzas armadas en contra de sí mismos o éstas no han sido lo suficientemente eficientes para protegerlos de ataques exteriores.

4. Utópica meta
Lo que se dice de la anarquía, y que sí es cierto, es que la manifestación total de ésta sería una utopía. No obstante, yo quisiera preguntarle a usted, lector, ¿quién dijo que la utopía es mala o que por el hecho de ser utopía debería de ignorarse? ¡No! Le enseñaré mi frase favorita del escritor Eduardo Galeano, que dice así:
“La utopía se encuentra en el horizonte, camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se aleja diez pasos más allá. Por mucho que camine, nunca la alcanzaré. Entonces, ¿para qué sirve la utopía? Para eso: sirve para caminar.” [7]
Así que, por más que jamás podremos llegar a la anarquía en su totalidad, podemos acercarnos cada vez más a ella, y mejorar como sociedad en el proceso. Es decir, se clasifica a la anarquía como utopía y no como distopía por algo, ¿cierto?


[2] David Goodway. Artículo periodístico en The Guardian. 2011.
[3] Luis Recaséns Siches. Filosofía del Derecho1965.
[4] Jorge Luis Borges. Ficciones. 1944.
[5] Mikhail Bakunin. Dios y el Estado. 1871.
[6] Jean-Jaques Rousseau. Du contrat social. 1762.
[7] Eduardo Galeano. Entrevista en Uruguay. 1940.