lunes, 24 de noviembre de 2014

Artículo en el periódico Regeneración. 21 de noviembre de 2014.

La paz no se logra con la guerra #ParoNacional20NovMX


Por: María Santos | @marifersv94

Con motivo de las protestas que se dieron en más de 100 ciudades del país, incluyendo Monterrey, el día de ayer, quisiera compartir con ustedes unas opiniones que tengo muy precisamente. En concreto, se trata de tres temas:
  • El derecho inalienable del pueblo a protestar
  • Las maneras en las que debemos de manifestarnos
  • Críticas positivas y negativas a las protestas de ayer
 En cuanto al derecho del pueblo a protestar, es este indubitable e innegable. Está consagrado este derecho en tratados internacionales y en el derecho nacional. En el artículo 16 de la Convención Americana de Derechos Humanos, en los artículos 6 y 9 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y en jurisprudencia de la Corte Suprema de la Nación.

ayotzinapa

 Sin embargo, toda libertad conlleva una responsabilidad. Y, proporcionalmente, entre más grande sea la libertad de un individuo, más grande es la responsabilidad. Así como hay un derecho humano a protestar, no es de forma caótica. Hay maneras de hacer las cosas en todos los ámbitos. No se debe confundir libertad con libertinaje, por ende, les menciono a continuación las maneras en las que se puede protestar.

 La Constitución Política Mexicana establece lo siguiente:
“Artículo 6o. La manifestación de las ideas no será objeto de ninguna inquisición judicial o administrativa, sino en el caso de que ataque a la moral, la vida privada o los derechos de terceros, provoque algún delito, o perturbe el orden público; el derecho de réplica será ejercido en los términos dispuestos por la ley. El derecho a lainformación será garantizado por el Estado.
[…]
Artículo 9o. No se podrá coartar el derecho de asociarse o reunirse pacíficamente con cualquier objeto lícito; pero solamente los ciudadanos de la República podrán hacerlo para tomar parte en los asuntos políticos del país. Ninguna reunión armada, tiene derecho de deliberar.
No se considerará ilegal, y no podrá ser disuelta una asamblea o reunión que tenga por objeto hacer una petición o presentar una protesta por algún acto, a una autoridad, si no se profieren injurias contra ésta, ni se hiciere uso de violencias o amenazas para intimidarla u obligarla a resolver en el sentido que se desee.”

 Estoy de acuerdo en que la autoridad muchas veces tergiversa la ley para hacer todo materia de “orden público” y “ofensa contra el gobierno”. Es algo muy subjetivo, sin duda. Pero creo que hay ciertos estándares que no podremos disentir con la autoridad en que son incorrectos: usar bombas molotov, atacar con objetos a los policías, quemar cosas en las calles o edificios administrativos, perturbar la paz pública de quienes no asisten, violentar los derechos de otros, etcétera, son unas cuantas.

En cuanto a injurias, definitivamente es bastante subjetivo. Pues puede considerarse injuria desde gritar groserías a acusar de delitos graves. En cuanto a violencia y amenazas, es un poco más fácil de determinar si ocurrieron o no. Sin embargo, en los hechos del día de ayer, hay una cuestión muy particular, la quema de la figura de Enrique Peña Nieto, que puede considerarse como amenaza.

 De acuerdo a lo anterior, quisiera criticar positiva y negativamente las protestas diversas del día de ayer, 20 de noviembre. En cuanto a lo positivo, quiero expresar que me da un gusto enorme que el pueblo finalmente esté despertando. Me da gusto que no haya sido como siempre que los pobres o los zapatistas fuesen quienes se revelaron: todas las clases sociales se unieron al paro nacional. Me dio mucho gusto ver gente que siempre me criticaba por apoyar las marchas y manifestaciones el preguntarme dónde sería la del día de ayer e interesándose por asistir. Me dio un increíble gusto el ver que por fin quienes abrazaban la apatía la tiraron a la basura y se unieron con todo el dolor y sufrimiento de los mexicanos. Por fin, todos nos unimos y fuimos solidarios y fraternos con el dolor ajeno. Además, me dio gusto ver cómo en los últimos dos años se incrementó exponencialmente el número de gente, al menos a mi alrededor, que se interesa y critica la política mexicana. Y esto se vio claramente en las manifestaciones de ayer. Además de lo que yo vi, los testimonios de varios manifestantes y lo que hay en videos y fotografías, la inmensa mayoría fue de manera pacífica. Y esto me enorgullece: el saber que los mexicanos estamos teniendo la suficiente madurez para no combatir violencia con violencia.

 Sin embargo, hay varias cosas que yo vi muy negativas de las protestas de ayer. Para empezar, los provocadores: no infiltrados, sino gente que nada más fue a hacer destrozos e incitar a la violencia. Los infiltrados no pueden considerarse negativos de la protesta porque esos no son culpa del pueblo sino del gobierno. Segundo, la quema en el zócalo de una figura del presidente: me pareció muy mal. Muchos se defienden con que significó un símbolo de que repudian sus actos y sus reformas. Pero esto se puede expresar simple y sencillamente con el hecho de estar allí en las marchas. A mi me pareció que el mensaje fue que el pueblo quiere ver arder a Peña Nieto, y esto no me gustó. Pues independientemente de si sea o no mal gobernante o si sea o no mala persona, el mal no se le debe de desear a nadie. Me pareció un modo de expresión violento y de muy mal gusto. Además, de que el gobierno en general y específicamente el presidente puede considerarlo como una amenaza y con esto tener fundamentos para reprimir las manifestaciones. También repudio la presencia de los autodenominados anarquistas encapuchados. Primeramente, porque si verdaderamente fueran anarquistas, sabrían que el anarquismo abraza la fraternidad y no la violencia, sabrían que anarquía es orden y no caos (http://cijfldm.blogspot.mx/2013/09/el-anarquismo-demonizacion-del-concepto.html aquí explico el verdadero anarquismo). En segundo lugar, por su afán de hacer daños en propiedad pública y privada y no ir en calidad de protestar al gobierno y exigir justicia, sino de atacar violentamente a agentes estatales o federales (como lo son los policías) que únicamente estaban haciendo su trabajo. Claro, estoy conciente de que todos estos protestantes negativos eran una minoría en comparación con todos los manifestantes pacíficos.

 A pesar de que la mayoría fueron protestantes pacíficos, lo que siempre hace ruido en los medios son las cosas negativas y no las positivas. Por lo que estos actos negativos, aunque fueron pocos, sólo van a perjudicar la forma en la que el mundo ve las protestas de los mexicanos. En vez de ayudar, nada más perjudican todo lo que se hizo con tanto esfuerzo, organización y dedicación. Debemos todos repudiar enérgicamente estos actos, para que se haga saber que la mayoría sólo queremos justicia, paz y un gobierno legítimo. No queremos violencia, no queremos atacar. Las manifestaciones no tienen otro propósito que el expresar la inconformidad de manera pacífica. No deben tornarse en otra cosa totalmente distinta.

 En fin, espero que a las siguientes marchas, manifestaciones o protestas que se organicen en cuanto a cualquier tema político, consideren que todo debe de hacerse de manera pacífica y sin violencia visual, verbal o física. El derecho de protestar acaba cuando violentamos el derecho de seguridad de alguien más. No hay que darle razones al gobierno para que nos reprima y se nos impida seguir ejerciendo nuestra libertad de expresión, de asociación y de protesta.




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Aviso: Todo lo escrito es a título personal. Lo expresado en este espacio es exclusiva responsabilidad de la autora y no representa de forma alguna el criterio de ninguna institución a la que pertenezca.

jueves, 20 de noviembre de 2014

Artículo en el periódico Regeneración. 19 de noviembre de 2014.

Exigiremos justicia el tiempo que sea necesario: Facultad Libre de Derecho de Monterrey



Por María Santos | @marifersv94

Regeneración, 19 de noviembre de 2014.-El día de ayer, 18 de noviembre, hubo una manifestación pacífica en la escuela de derecho regia: la Facultad Libre de Derecho de Monterrey. El director del Centro de Derechos Humanos de esta institución, Fernando Elizondo, dio un fraterno mensaje de solidaridad y empatía con las víctimas y sus seres queridos, pero también de enérgico enojo, para no olvidar y exigir a las autoridades que lo sucedido en Ayotzinapa no vuelva a suceder.

 A continuación, está el comunicado que emitió el Centro de Derechos Humanos de la Facultad semanas antes:

carta-monterrery

 Aunque haya pasado ya casi dos meses del suceso, la Facultad realizó esta manifestación a la vez como símbolo de que no se ha olvidado. “Y ni aunque pasen dos meses, dos años o diez años, nos olvidaremos de este suceso y exigiremos justicia el tiempo que sea necesario.” — Fernando Elizondo

 La cadena televisiva Televisa cubrió el evento. Grabó toda la manifestación y realizó entrevistas breves a varios estudiantes sobre nuestras opiniones. Y aquí meto mi opinión: hablo únicamente por mi, pero me parece no sólo inútil, sino grosero. Qué falta de respeto que en Televisa no han tocado el tema por encubrir la verdad. Qué falta de respeto que se tomaron meses hablando de la muerte de Jenni Rivera (que aunque no me guste su música, que en paz descanse. A nadie le deseo mal), pero cero minutos hablando de este crimen de lesa humanidad. Eso es falta de respeto, de moral y de ética profesional. Pero es una grosería que se paren junto a nosotros los protestantes tratando de engañarnos cuando quieren silenciarnos. No hablo de los dos reporteros en específico que fueron, pues probablemente sean buenas personas. Sino hablo de la persona moral Televisa. El afirmar, como muchos, que #FueElEstado es muy amarillista. Sin embargo, aunque no haya sido el Estado per se, este tiene calidad de causante y por ende es titular de responsabilidad solidaria. Por lo que sí debe exigírsele justicia.

 En fin, la protesta consistió en leer un comunicado de parte de toda la comunidad de la Facultad Libre de Derecho de Monterrey un poco distinto al emitido por el Centro de Derechos Humanos. Después, se prosiguió a entregar a cada asistente (alumnos, ex-alumnos, padres de familia, maestros, etc.) una vela prendida para que se colocara en el piso del estacionamiento. Al final, las velas formaron un 43., como se muestra en la fotografía a continuación:

43

Esto simbolizó que cada uno de los manifestantes formamos parte de esa tragedia, a nosotros también nos afectaron. Y dejamos simbólicamente una parte de nosotros (la vela) junto a las demás para unirnos todos por los desaparecidos de Ayotzinapa. Y así con esas velas, al saber que las familias y amigos de esos valientes normalistas están pasando por una etapa oscura, les mandamos una pizca de luz como muestra de nuestro apoyo y compromiso.

 Al finalizar esto, los asistentes nos dirigimos hacia una pared en la que colgaba una manta que rezaba “Todos Somos Ayotzinapa” y con distintos colores de marcadores cada uno escribió una frase en la manta, como se ve en la siguiente fotografía:

todossomoayotzinapa

Esta manta sigue colgada el día de hoy y seguirá colgada allí el resto del semestre. Esto con el propósito de que cada vez que pasemos por los pasillos, recordemos. Que al menos quienes no se interesan por estas tragedias puedan ver esta manta tan representativa. Yo, como alumna, me enorgullezco de mi Facultad, del director de la misma, del director del Centro de Derechos Humanos y de todos mis compañeros que asistieron. Me da mucho gusto estar estudiando en una universidad tan solidaria y fraterna.

 Al finalizar la actividad, el director de la Facultad, José Roble Flores, dio un breve pero cálido mensaje en el que nos invitaba a comprometernos todos los asistentes a trabajar día con día por la construcción de la paz y por la consolidación de un verdadero Estado de Derecho. Y eso es lo que haremos: luchar por la paz y la justicia. Yo me comprometo. ¿Quién se une a la lucha?



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Aviso: Todo lo escrito es a título personal. Lo expresado en este espacio es exclusiva responsabilidad de la autora y no representa de forma alguna el criterio de ninguna institución a la que pertenezca.

martes, 18 de noviembre de 2014

Artículo en el periódico Regeneración. 17 de noviembre de 2014.

Que alguien me explique:

¿qué carajos estamos festejando?


“Sean capaces siempre de sentir, en lo más hondo, cualquier injusticia realizada contra cualquiera, en cualquier parte del mundo. Es la cualidad más linda del revolucionario.”

 Por: María Santos | @marifersv94

Regeneración, 17 de noviembre de 2014.-Este lunes 17 de noviembre todos los mexicanos estamos descansando, aprovechando el puente. No hay trabajo, no hay clases. Esto debido a que el jueves 20 de noviembre se celebra el aniversario de la Revolución Mexicana. La mayoría de mis compatriotas no tienen ni la más mínima idea de lo que sucedió. Solamente celebran el suceso revolucionario por el hecho de que les da un día de descanso: lo demás, no importa. Debido a este puente, me parece ad hoc compartir con ustedes una reflexión sobre el 20 de noviembre.

revolucion

 Para quienes sí saben qué sucedió aquél 20 de noviembre de 1910 y en sus consiguientes años, les pregunto directamente: ¿qué celebran? Es decir, nunca ganamos la revolución. No hay por qué engañarnos. ¿Cómo puedo afirmar esto? Simple y sencillo: el objetivo no fue logrado. La razón por la que se levantaron en armas en contra de Porfirio Díaz Mori fue que les había quitado deliberadamente las tierras a los campesinos y las había vendido a extranjeros para fomentar la inversión, entre otras cosas. Estos campesinos reclamaron su propiedad, pues antes del gobierno de Porfirio, ya se les habían sido reconocido como tal. Simplemente Díaz ignoró eso totalmente, infringiendo la ley. De todos modos los despojó de sus tierras.

 Entonces, el objetivo principal de la Revolución Mexicana era que les devolvieran sus tierras a quienes se las habían quitado. Pero eso no sucedió. No les restituyeron sus tierras, se las dotaron. Ahora explico ambos conceptos. La restitución consiste en que se devuelve al dueño su terreno y se reconoce por ley que él es el propietario. La dotación consistió en que después de que los campesinos solicitaran al gobierno que les devolvieran sus tierras, sólo si cumplían con ciertos requisitos, se las otorgaban. ¿Cuál es la diferencia? Que en la restitución se les reconocía la calidad de propietario y en la dotación era como regalarles la tierra si la solicitaban cumpliendo los requisitos. Esta fue una estrategia excelente del nuevo gobierno post-Porfiriato; así, los revolucionarios, al no ver la diferencia, pensaron que ganaron y el gobierno evitaba nuevos levantamientos. Es por esto que hago la aseveración de que el pueblo no ganamos la revolución: no cumplimos el objetivo y, nuevamente, fuimos engañados.

 No sólo nos engañaron, sino que silenciaron las voces de la justicia y la libertad. Entre muchos otros, silenciaron al gran Ricardo Flores Magón. Los hermanos Flores Magón eran tres: Jesús, Ricardo y Enrique. Ricardo es el más conocido y prominente. Fue su idea fundar el periódico Regeneración, junto con su hermano Jesús, el cual era un medio anti-Porfirista de crítica a la corrupción del sistema judicial en el régimen dictatorial de Díaz. El periódico Regeneraciónera el medio periodístico anarquista más importante de ese tiempo. Esto, causó que lo encarcelaran. Es decir, que lo silenciaran. A lo largo de 17 años, se publicaron 381 números. Fue en 1918 cuando el proyecto acabó.

 Afortunadamente, Regeneración, aunque simbólicamente, revivió: el primero de enero del 2010, se creó un periódico, no anarquista pero sí de tendencia izquierdista, que utiliza el mismo nombre simbólico de la Revolución Mexicana. Hasta la fecha, después de casi 5 años de su fundación, Regeneración defiende los principios revolucionarios. Y es el periódico que ustedes, queridos lectores, están leyendo.

 En fin, independientemente del debate de si verdaderamente ganamos o no la Revolución Mexicana, está una segunda cuestión: la situación actual de México. Tenemos un presidente al que le queda grande el cargo. Un secretario de gobernación que no hace bien su trabajo. Un gobierno en el que el presidente de administración de una televisora le dice qué hacer al presidente. Tenemos a uno de los más grandes millonarios de Forbes y, al mismo tiempo, 53.3% de la población en pobreza. Vivimos en un país de corrupción, inseguridad, desigualdad y violencia. Vivimos en un país en donde la diferencia entre gobierno y crimen organizado es una línea muy borrosa. ¿Qué carajos estamos festejando?

 Como mencioné en mi artículo de hace dos semanas, “¿Es posible que se vaya Enrique Peña Nieto? regeneracion.mx/opinion/es-posible-que-se-vaya-enrique-pena-nieto/”, en dos años han desaparecido a más de 10,000 personas, han aparecido muertos más de 60,000 muertos, los secuestros subieron en 15% en comparación con Felipe Calderón y las extorsiones se elevaron en 24%. Todo esto sin contar a los 43 de Ayotzinapa, los 300 desaparecidos de Allende y los muertos de Tlatlaya: todos, crímenes de lesa humanidad. Estos hechos no son más que una pizca de evidencia de lo que vivimos día a día en México. Seguramente hay numerosos crímenes de la misma magnitud que no han salido a la luz. Qué desgracia de situación. Y toda esta violencia es un obstáculo para el auge económico y progreso del país, así como una violación a los derechos humanos y a la seguridad que nos debe de otorgar el gobierno al pueblo.

 Este 20 de noviembre han convocado un sinnúmero de organizaciones, escuelas y asociaciones a un Paro Nacional, como una forma de protesta. En lugar de sucumbir ante todos los incentivos manipuladores del gobierno, como lo es la entrega sospechosa de televisiones gratis que tanto ha causado revuelo, protestemos unidos todos como mexicanos en contra de esta terrible situación en la que vivimos.

 Los invito a unirse al Paro Nacional. Los invito a formar parte de esta nueva revolución. No una revolución armada, pues la violencia nunca es la solución. Sino, los invito a formar parte de esta revolución ideológica y de conciencias. El pueblo está reaccionando: ¡despierta!

paro

 No hay nada qué celebrar: ni ganamos la Revolución Mexicana, ni estamos en un circunstancias merecedoras de festejo, ni reconocemos al gobierno que tenemos. No festejemos la opresión.

 Todos somos presos de este régimen autoritario y violento. Pero si nos manifestamos, todo el pueblo unido, venceremos. Somos más: démonos cuenta del poder que tenemos, porque si los de abajo nos movemos, los de arriba se derrumban. Somos los de abajo y vamos por los de arriba. A fin de cuentas, protestar pacíficamente es lo único que podemos hacer dentro del marco de la ley.


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Aviso: Todo lo escrito es a título personal. Lo expresado en este espacio es exclusiva responsabilidad de la autora y no representa de forma alguna el criterio de ninguna institución a la que pertenezca.

viernes, 14 de noviembre de 2014

Artículo en el periódico El Norte. 13 de noviembre de 2014.

Criminalizar la protesta

MARÍA F. SANTOS VILLARREAL

De acuerdo con el Artículo 6 de la Constitución, a los derechos humanos consagrados en tratados internacionales, y al Derecho Natural (es decir, la justicia), las protestas, manifestaciones y marchas que se han dado en todo el País a raíz del caso Ayotzinapa son completamente legítimas.

No obstante, estas protestas legítimas han tenido deslices: se están volviendo radicales y violentas, y al hacerlo se transforman en ilegítimas.

Algunos dicen que quienes han hecho destrozos durante las marchas son infiltrados del Estado, precisamente para desprestigiar la credibilidad de los protestantes. Aunque no hay prueba de ello, todo debe ponerse sobre la mesa.

Pero tampoco se trata de siempre pensar que Big Brother nos está observando y manipulando.

También es posible que los atacantes hayan sido simplemente gente harta y muy afectada por lo sucedido, que no se conforman con las muestras de repudio pacíficas.

Sin embargo, ¿por qué echarían los afectados toda la atención y apoyo incondicional de la comunidad internacional a la basura (lo cual beneficiaría al Estado) cometiendo actos de vandalismo de primera, por ejemplo, arrojar bombas molotov o prenderle fuego al Congreso de Guerrero?

Hay una tercera teoría, infundada, pero posible, que suscribe el director de Mexicanos Primero Michoacán, Horacio Erik Avilés: detrás de las radicales protestas de los normalistas habría una agenda confidencial, que sería la permanencia de las plazas docentes automáticas, o intereses económicos, políticos, sindicales o laborales, y no la búsqueda de justicia para los 43 desaparecidos.

En fin, que cada quién forme su propio criterio sobre qué está pasando con las protestas, si hay alguien manejándolas o no y decida si las apoya o no.

Lo que es cierto es que son totalmente condenables los destrozos en propiedad pública y privada, como el incendio de la puerta del Palacio Nacional, los disturbios en Acapulco y el incendio en el Congreso estatal en Chilpancingo.

La violencia engendra violencia. Y combatir la violencia con violencia no sólo es absurdo, sino hipócrita.

Hay que siempre pensar con empatía, sí, pero sin perder de vista que independientemente del dolor que pueda estar pasando la gente, está mal recurrir al vandalismo y éste debe tener sus debidas consecuencias jurídicas.

Como en la mayoría de los casos de corrupción, violencia y asesinato en los que el Estado o cualquier entidad paraestatal se ven involucrados, quizá nunca sabremos con certeza lo que sucedió en Ayotzinapa.

Pero, a pesar de esto, no debemos perder de vista lo verdaderamente importante: que se haga justicia.

Para eso no hay que dejar que hechos radicales en manifestaciones justifiquen lo que al Estado le encantaría aprobar: la criminalización de las protestas sociales.

Ya vimos cómo en varias ocasiones (como en Veracruz con la "Ley Duarte" en 2011) se han usado tipos penales para encarcelar a gente que únicamente hacía ejercicio de su libertad de expresión.

Realizar actos violentos recurrentes en protestas le daría un fundamento al Gobierno para criminalizarlas.

Hasta ahora, afortunadamente, lo que ha pasado no parece haber desacreditado el movimiento #AcciónGlobalPorAyotzinapa. No permitamos que eso ocurra.
Que no nos apliquen la "caja china", la cual consiste en bombardear al pueblo con hechos nuevos y alarmantes para desviar la atención del mismo hacia éstos, y así se olviden de los hechos inicialmente relevantes.

El tema aquí es la justicia para los estudiantes desaparecidos y sus familias, pero parece que intentan desviar nuestra atención hacia los deplorables hechos de violencia en las manifestaciones.

Después de todo, ¿no es criminalizar a los normalistas la mejor forma de enterrar socialmente lo sucedido?


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La autora es editorialista invitada
y estudiante de la Facultad Libre
de Derecho de Monterrey.




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Artículo en el periódico Regeneración. 10 de noviembre de 2014.

Un gran avance en materia de D.D.H.H de los Transexuales (pero no toda ley es perfecta)


 “La transexualidad no es una elección. Si fuese una elección, ¿por qué una persona en su sano juicio escogería una forma de vida que implica tantas dificultades, prejuicios y discriminaciones?. No somos tan libres como parece. No hemos elegido ser transexuales. Para mi, lo que nos define no son nuestras aptitudes, son nuestras elecciones. Por eso es tan importante saber distinguir qué es lo que elegimos y qué es lo que nos viene dado. Igual que no he escogido ser moreno, no he escogido ser transexual. Hasta que no se entiende esto, no se puede razonar con nosotros.”
– Autor desconocido.

 Por: María Santos @marifersv94

Regeneración, 10 de noviembre de 2014.-Este viernes 7 de noviembre se aprobó en la Comisión de Atención a Grupos Vulnerables una iniciativa que facilita el cambio de nombre en las actas de nacimiento de las personas transexuales; sin importar que hayan tenido o no intervenciones quirúrgicas ni su apariencia física. Esta reforma consistió en modificar el Código Civil y el Código de Procedimientos Civiles para que los mayores de 18 años tengan pleno derecho de modificar su nombre; además, con la facilidad de que costará lo mismo que lo que cuesta expedir un acta de nacimiento.
  • ÁMBITO MORAL.-
 Hay que saber felicitar al gobierno cuando hace algo bien. Y creo que esta reforma es un gran avance en materia de derechos humanosde las personas transexuales, que son de las más discriminadas, incluso más que los homosexuales y las lesbianas. De hecho, me ha tocado escuchar gays y lesbianas discriminar y ofender a los transexuales. Deplorable. La Asamblea Legislativa del D.F. sigue siendo pionera en el país en tolerancia, respeto y legislación sobrederechos humanos. Por fin estas personas podrán dejar de esconderse y sentirse atrapadas en un cuerpo y etiqueta con los que no se identifican. De este modo, no sufrirán discriminación en el trabajo, en la escuela, en la iglesia, etcétera.

gay

 Celebro este humanismo de quienes promovieron la reforma para con el prójimo. Y a quienes critican, discriminan o juzgan a los transexuales, sólo quiero hacerles una pregunta: ¿y si fuera tu hijo, lo despreciarías de igual modo? No pretendo convencer a los que opinan que la transexualidad y la homosexualidad no son naturales de que lo son, no es importante. Creo firmemente que no debe de importar si una persona en el fondo cree que es una enfermedad o un desorden, mientras no lo externe siendo ofensivo y mientras no discrimine a estas personas basadas en esa creencia infundada. Lo que quiero decir, es que la tolerancia es tanto para unos como para otros. Si hay personas que no creen que los transexuales merecen los mismos derechos humanos, qué triste. Pero no es justo que ahora los discriminemos a ellos y los ataquemos de forma muy agresiva, como me ha tocado observar en redes sociales, por no tener un pensamiento liberal. Aunque no deja de ser triste que las personas sigan teniendo un pensamiento tan retrógrada e inhumano. Como dijo el Papa Francisco: “¿Quién soy yo para juzgar?”

 Pienso que mientras no se ofenda ni se discrimine a las personas transexuales, que haya quienes piensen por dentro que es un desorden, es irrelevante. Respeta, para que te respeten. Por más que pienses que sus ideales son “fundamentalistas”, “dogmáticos” o “ignorantes”. Si alguien no te está atacando, no lo debes de atacar simplemente por sus creencias internas. Sólo me queda decir que estas personas que no apoyan a los transexuales sólo porque los creen diferentes deben de considerar que el 31% de ellos se suicidan.  Y el 50% de estos, lo hacen antes o durante sus veintes. No hay que ser responsables de construir una sociedad que fomenta el desprecio y el odio.

 Dicho esto, quiero establecer que mi postura es sin duda de alegría de que los transexuales ya tengan un ámbito menos del cual preocuparse, que tengan ya menos trabas para ser felices y puedan vivir plenamente con un nombre legal con el que se sientan identificados y no con uno con el que se sientan aprisionados. Aplaudo esta reforma.
  • ÁMBITO LEGAL.-
  • POSITIVO
 Esta reforma va de acuerdo con los derechos humanos consagrados en el artículo 1º de la Constitución Política de los Estados UnidosMexicanos, los artículos 1, 5, 11, 18 y 24 de la Convención Americana de Derechos Humanos y en todos los demás tratados internacionales de los que México forma parte en esta materia.

acta

 Ahora, se permite realizar un acto administrativo, como lo es el cambio de nombre de personas transexuales, que siempre debió de ser permitido, pero no lo era. Por fin, acaban las violaciones de derechos humanos contra este grupo vulnerable; al menos en el aspecto del nombre. Aunque sea sólo en aspecto de nombre este avance, creo que es muy importante, dado que el nombre va estrecha e innegablemente ligado a la identidad, que es el fondo de todo este asunto.

 Felicito al gobierno del D.F. por atenerse a respetar los derechos humanos y emitir una reforma necesaria para que estos puedan ser respetados por todas las autoridades administrativas. No toda ley es perfecta, pero es un buen avance en materia de derechos humanos.

Como dije, es un gran avance en materia de derechos humanos. No obstante, la ley no es perfecta. Hay ciertos aspectos preocupantes, los cuales no tienen que ver con los derechos humanos. El hecho de que sea tan fácil el cambio de nombre y que no haya necesidad de comprobar ni el cambio de sexo y ni siquiera que en apariencia coincida con el género (masculino o femenino) del nombre, ¿no se presta a que personas del crimen organizado o simplemente delincuentes se aprovechen de esto para cambiar de identidad? ¿No facilita esta ley a los prófugos de la justicia y criminales a huir del peso de la ley? Tal vez me estoy yendo al extremo y considerando un supuesto muy exagerado. Tal vez. Pero eso no quita que sea posible y es algo que como sociedad nos debe de preocupar y debemos observar que estos casos no se den por ningún motivo.

 Muchas veces, si no es que la mayoría, las leyes son utilizadas para fines negativos para los cuales no fueron creadas. Espero este no sea el caso. Empero, repito, creo que no deja de ser un punto importante a considerar. Aunque no es el objeto principal de este artículo, sino un simple “efecto colateral” del mismo, lo llamaría yo.

 En fin, espero que esta iniciativa incluyente de la A.L.D.F. sirva de ejemplo para las legislaturas de todas las entidades federativas. En un mundo como en el que vivimos, donde hay guerras, muertes, corrupción, impunidad, violencia y tanto odio, es fundamental empezar a cambiar primero individualmente nuestro chip de desprecio y discriminación, para poder luego exigirle a las autoridades legislativas que hagan esta reforma del D.F. una realidad en todo el país.

 Como dice la actriz transexual, primera en ganar un Emmy, Laverne Cox: “A ver, ¿cómo es que piensas que Dios juzgará a otros debido a quién aman, pero no te juzgará a ti por odiar a alguien que, además, nunca has conocido? No somos lo que los demás dicen que somos. Somos quienes nosotros sabemos que somos.”

 Da gracias a Dios (si eres creyente) o a la naturaleza (si no lo eres) o a quien quieras, por no haber tenido que pasar por todo el dolor y violencia que sufren estas personas transexuales. Da gracias, en lugar de discriminarlos a ellos, que no han hecho nada malo. Ser heterosexual no te hace mejor que los demás. ¿Quién te dijo que mereces más derechos humanos que los LGBTI? ¿Quién eres tú para juzgar?



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