sábado, 31 de enero de 2015

Nuevo León: Jaime Rodríguez Calderón versus Fernando Elizondo Barragán - SDPNoticias.com









Estamos viviendo un momento histórico. Las votaciones de este 2015 marcarán un antes y un después en la política mexicana gracias a la figura de las candidaturas independientes. Si bien todos los ciudadanos siempre tuvimos el derecho a votar y ser votados consagrado en la Constitución, no es sino hasta ahora que se puede ser votado sin tener que pertenecer a un partido político. La opinión pública, manifestada masivamente en redes sociales, periódicos y encuestas, deja entendido que en Nuevo León estamos hartos del bipartidismo.



No es que yo confíe mucho en las encuestas. Muchas veces son sólo una ilusión; como diría Pierre Bourdieu: “la encuesta de opinión se convierte en un instrumento de acción política y su función principal es imponer la ilusión de que existe una opinión pública.” Sin embargo, esta me parece bastante acertada: es consistente con todas las críticas en los diversos medios de comunicación y redes sociales.

La verdad, hay ciertas cosas que no me agradan de las candidaturas independientes. Como lo es el hecho de que, perdón por la expresión, cualquier chango pueda postularse para un cargo público; por ejemplo, el payaso insensible Lagrimita y el futbolista machista Cuauhtémoc Blanco. Da vergüenza: la política mexicana es una burla. No me malentiendan, la política en sí es un arte. Son nuestros “políticos” los que son un ridículo chiste: un hazmerreír nacional (y, algunos, internacional).

En fin, para estas votaciones (que conste que digo “votaciones” y no “elecciones”, puesto que los ciudadanos no elegimos a nadie: los que eligen son los partidos políticos, nosotros sólo votamos), al igual que muchos otros compatriotas, pienso votar por los candidatos independientes (al menos que haya algún candidato que verdaderamente me convenza aunque sea con un partido político). Específicamente en las elecciones para Gobernador de Nuevo León me encuentro en un gran dilema: no sé por quién votar. Sin duda no será por la mitómana y casinera de Margarita Arellanes ni por la conductora grupera de Ivonne Álvarez. Mi decisión está entre dos candidatos: Fernando Elizondo Barragán con el partido Movimiento Ciudadano y Jaime Heliodoro “El Bronco” Rodríguez Calderón como independiente. La verdad, estaría satisfecha y contenta con cualquiera de los dos que ganara. Pero mi voto no sé a quién dárselo.

Debido a mi indecisión, he elaborado una tabla para comparar a ambos aspirantes con el objeto de tratar de tomar una decisión y ayudar a quienes están pasando por lo mismo a tomar la suya.


Fernando Elizondo
El Bronco
Inteligencia:
Ambos son hombres muy inteligentes
Es un hombre con estudios. Es licenciado en derecho por la Universidad Autónoma de Nuevo León y cuenta con dos maestrías: una en jurisprudencia comparada y otra en administración de empresas. Me parece que es un abogado excelente y con ideas muy prometedoras.
Es un hombre con estudios. Es ingeniero agrónomo por la Universidad Autónoma de Nuevo León. No sé como ingeniero, pero al menos como persona me parece que es un hombre muy inteligente y con ideas fuertes y prometedoras, también.
Valores:
Ambos son hombres con sentido de moral social.

Me parece que es un hombre honesto, sincero y responsable.
Me parece que es un hombre honesto, transparente, responsable y solidario.
Experiencia:
Ambos tienen experiencia en la política.
Fue gobernador sustituto del estado en el 2003, senador por Nuevo León en las 60 y 61 Legislaturas y secretario de energía en el gobierno de Vicente Fox.

Militó en el Partido Acción Nacional por trece años, del 2001 al 2014. Renunció debido a que el partido adoptó prácticas que antes criticaba y que van en contra de sus valores; mencionó como algunas razones la afiliación masiva, el uso indebido de recursos y la corrupción.
Fue alcalde del municipio de García, Nuevo León del 2009 al 2012 y compitió por la presidencia del Partido Revolucionario Institucional ese mismo año.

Militó en el Partido Revolucionario Institucional por treinta y tres años, de 1981 al 2014. Renunció debido a choque de ideas con lo que se convirtió el partido, falta de madurez en los políticos del mismo y mafia del poder.
Cosas relevantes en beneficio de la comunidad
El año pasado me pareció muy bonito que realizó un convivio de Navidad para hijos de los presos del Penal del Topo Chico con recursos propios.

Además, se caracteriza por dedicarse al servicio público por tener ganas de ayudar y, perdón nuevamente por la expresión, no por agandallar un pedazo del pastel. De hecho, mencionó en una entrevista con Óscar Beteta que una de las razones por las que renunció al PAN fue porque “no tenía posibilidad ni camino por Acción Nacional para lograr ir a hacer bien a la comunidad a través del servicio público” y que, aunque contiende a la gubernatura por el partido Movimiento Ciudadano, no se “amarrará” a los intereses de Dante Delgado y le “deja las puertas abiertas” a cualquier ciudadano interesado en hacer algo por Nuevo León.
Su lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado cuando fue alcalde de García es sorprendentemente ejemplar y realmente admirable. Es reconocido nacionalmente por su combate contra el crimen organizado, incluso sufrió de varios atentados contra su vida. Depuró en García a la policía municipal en un 100% para tener a pura gente certificada y de confianza.

Entre sus diversos logros, destacan la reintegración de pandilleros a la sociedad, creación de escuelas de atletismo, box, fútbol, lucha y patinaje, la creación de la liga de baseball Broncos de García, el programa Colonias Modelo y su reacción al desastre del Huracán Alex: logró reubicar a trescientas veintiocho mil familias, recuperó los espacios recreativos que fueron completamente destruidos, hizo entrega de más de veinte mil laminas para construcción y construyó también la Casa Artesanal García, con una inversión de cuatro millones de pesos. En cuanto a la economía, destinó setecientos millones de dólares destinado a la creación de más de seiscientas empresas: logró una confianza empresarial sin precedentes, atrayendo así capital e inversiones al municipio.

Pero lo más importante, fue su compromiso con mejorar la educación en García. Logró becar a cinco mil veintidós alumnos, construyó varias preparatorias que educaron a más de dos mil seiscientos alumnos, dieciocho jardines de niños, siete secundarias y catorce primarias. Además, creó el centro cultural y deportivo San José.

Sus acciones por la comunidad y el prójimo son muchísimas más. Pero estas son las que me parecen más relevantes.

Posibilidades:
El Bronco tiene más firmas, pero Fernando Elizondo tiene el respaldo de un partido político.
Pareciera que por el simple hecho de contender bajo el manto de un partido político, Fernando Elizondo tiene más posibilidades de ganar que El Bronco. Tiene más acceso a fondos pecuniarios, tiempo en radio y televisión, el apoyo de los militantes y seguidores del partido, etcétera.

Sin embargo, hasta ahora, El Bronco cuenta con más firmas y va arriba en las encuestas de Fernando Elizondo.
Me da miedo que el votar por El Bronco sea ¿desperdiciar? el voto, puesto que sus posibilidades para ganar, siendo realistas, son casi nulas. No porque no tenga el apoyo de la gente o porque no se lo merezca o porque no pueda ser un buen gobernador; es el hecho innegable de que la corrupción con el bipartidismo es muy alta y no parece viable que quienes conforman la mafia del poder vayan a permitir que un ciudadano independiente gane la gubernatura. Más bien, creo que tratarán de evitarlo a toda costa.

Sin embargo, El Bronco cuenta ya casi con trescientas mil firmas. Ha duplicado (y busca triplicar) lo que le exige la ley para poder ser candidato independiente a la gubernatura.
Capacidad:
Ambos seguramente serían excelentes gobernadores. Nuevo León necesita reivindicarse y recuperarse del mal gobierno de Rodrigo Medina y su predecesor Natividad González Parás.

Evidentemente, Fernando Elizondo tiene capacidad para gobernar. Me parece que es un hombre con ideas nuevas, pero con los valores de siempre. Sin duda haría un excelente trabajo como gobernador (para variarle con nuestros exgobernadores y gobernador). Además, ya tiene una idea más o menos de qué hacer dado que fue gobernador sustituto.


También El Bronco tiene capacidad para gobernar y lo ha demostrado en su periodo como alcalde de García (aunque no sea lo mismo gobernar un municipio que todo un estado, ha demostrado tener capacidad para hacerlo).


Tomando en cuenta lo anterior, va mi opinión. Yo quedaría contenta de que Fernando Elizondo fuera mi gobernador y sin duda apoyaría su administración, aunque no me encante que se haya postulado con Movimiento Ciudadano. Pero esto se entiende perfectamente, pues el contender con un partido político lo deja sin todas las desventajas que tendría si fuese candidato independiente, como Jaime Rodríguez. Pero me emociona enormemente el pensar que El Bronco pueda ser gobernador: que un ciudadano independiente pueda derrotar a los partidos políticos. También quedaría satisfecha y muy contenta de que Jaime Rodríguez fuera mi gobernador y sin duda apoyaría su administración y buscaría formas de participar y ayudar. Lo admiro por su valentía, sus agallas. Por atreverse a enfrentar solo a todo el sistema corrupto de la partidocracia.

A decir verdad, lo único que me detiene para pensar en si votar por Fernando Elizondo o El Bronco, es el miedo de que el votar por este último sea un desperdicio de voto, dado que es seguro que el bipartidismo impedirá a toda costa (ya sea por vías legales o no y con propaganda mediática) que este gane las votaciones. Y además, Fernando Elizondo es un hombre que me convence de ser una buena persona con ganas de hacer algo bueno por el estado, que tanto lo necesita.

No obstante, reflexiono en que el miedo a perder es una razón muy cobarde para no actuar. Vaya, a este momento, me parece que he tomado la decisión de votar por Jaime “El Bronco” Rodríguez Calderón. Parece que escribir esto me ha ayudado a aclarar un poco mis ideas.

Sin embargo, me gustaría hacerles una sugerencia a ambos candidatos: únanse. Los dos son excelentes candidatos; si compiten, ambos perderán y el PRI (o quizás el PAN) ganará, como es de esperarse. Por favor, no nos desamparen a los ciudadanos de Nuevo León dejándonos en las manos de la candidata grupera (o de la casinera mitómana). Por favor. Ustedes sabrán cuáles son los términos que mejor les parezca para realizar este frente común, pero únanse. El que haya dos candidatos independientes (bueno, uno independiente y uno externo con un partido político) sólo logra que se dividan los votos entre los ciudadanos que queremos derrocar al bipartidismo y ninguno de los dos ganará y seguiremos igual que siempre: con gobernantes mediocres disfrazados de un color que sólo sonríen a las cámaras, dictan discursos ensayados sobre temas que por sí mismos no podrían analizar y firman documentos que han sido elaborados por otros, dado que ellos mismos no los podrían elaborar.

El frente común es necesario para derrotar al bipartidismo: independientemente de quién sea el gobernador constitucional, si uno apoya al otro y si uno tiene un puesto importante y cercano al del gobernador (sea este cualquiera de ustedes dos), verdaderamente se podrá hacer un cambio. De otra manera, tristemente, no veo posible, por más que me encantaría que fuera así, que alguno de los dos gane. La analogía de David contra Goliat le queda corta a lo que ustedes enfrentan con la lucha contra el PRI y el PAN.

Estamos viviendo un momento histórico. Elementos de la partidocracia se derrumban; y esta lucha por sobrevivir. Aprovechemos este momento de aparente debilidad de los partidos políticos para lograr un cambio con un gobernador que realmente tenga valores y ganas de servir a los demás. No echemos esta oportunidad a perder por un capricho o aspiración política personal.

Por último, quisiera manifestarles mis más sinceros buenos deseos a ambos. Aprovecho para agradecerles la esperanza que me han dado a mi y a muchos otros neoleoneses de que se puede romper paradigmas, de que se puede derrotar al sistema. Por esta esperanza que me han dado, gracias.


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Aviso: Todo lo escrito es a título personal. Lo expresado en este espacio es exclusiva responsabilidad de la autora y no representa de forma alguna el criterio de ninguna institución a la que pertenezca.


domingo, 4 de enero de 2015

Una forma moderna de tortura: la terapia de conversión - SDPnoticias.com

Fuente original de la nota:

 http://www.sdpnoticias.com/columnas/2015/01/04/una-forma-moderna-de-tortura-la-terapia-de-conversion


Una forma moderna de tortura: la terapia de conversión

MARÍA SANTOS | @marifersv94
dom 4 ene 2015 19:20

En un mundo como en el que vivimos: donde hay guerras, muertes, corrupción, impunidad, violencia y tanto odio, es fundamental empezar a cambiar primero individualmente nuestro chip de desprecio y discriminación






“La transexualidad no es una elección. Si fuese una elección, ¿por qué una persona en su sano juicio escogería una forma de vida que implica tantas dificultades, prejuicios y discriminaciones?. No somos tan libres como parece. No hemos elegido ser transexuales. Para mi, lo que nos define no son nuestras aptitudes, son nuestras elecciones. Por eso es tan importante saber distinguir qué es lo que elegimos y qué es lo que nos viene dado. Igual que no he escogido ser moreno, no he escogido ser transexual. Hasta que no se entiende esto, no se puede razonar con nosotros.”
– Autor desconocido.



Cuando las personas escuchamos la palabra tortura, la primera imagen que se nos viene a la mente es de alguien siendo herido físicamente, tipo como una película sobre la CIA. Sin embargo, hay distintos tipos de tortura: entre ellos, la tortura psicológica.

Durante mucho tiempo la homosexualidad fue considerada una enfermedad. No fue sino hasta la década de los 1970s que la homosexualidad fue retirada como trastorno mental del manual de la Asociación Americana de Psiquiatría[1]; empero, la Organización Mundial de la Salud[2] aún permitía las prácticas de terapias de conversión. Fue hasta 1990 que la homosexualidad fue eliminada del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales durante la Asamblea General de la OMS. No obstante, la transexualidad sigue siendo clasificada como trastorno mental por la OMS (la APA la eliminó de su manual en el 2012). En las clasificaciones del DSM-V y el CIE-10 de la OMS, la transexualidad se establece como una enfermedad mental.

Esto es algo que debe de cambiar, pues considerar institucionalmente a las personas trans como enfermas mentales, sólo sirve para contribuir a su discriminación, a su depresión y, puede incluso, contribuir a su muerte.

De acuerdo a un estudio publicado este 2014 por la American Foundation for Suicide Prevention del The Williams Institute, 46% de los hombres trans y 42% de las mujeres trans han intentado suicidarse. Y estas estadísticas suben exponencialmente si estas personas sufren de bullying en las escuelas, en el trabajo o en cualquier sector de la sociedad. Pero el peor índice de suicidios de personas trans, es cuando estas no son aceptadas por su familia: el 78% de los trans que han sido rechazados por su familia o sufrido violencia por ello, han intentado suicidarse.



¿Por qué tenemos que formar parte de una sociedad tan llena de odio hacia los demás? Todos debemos ser tratados como iguales. Platicando con un profesor de mi facultad, reflexionamos en que el Derecho no sería en lo absoluto necesario si todos observáramos únicamente un artículo: el primero de la Declaración Universal de Derechos Humanos. Este artículo dice:

Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.”

Si todos acatáramos lo que dice este artículo, el mundo sería tan diferente.

Quiero reflexionar sobre el reciente caso que se hizo viral sobre la joven trans Leelah Alcorn. Ella nació con sexo masculino y de nombre Joshua, sus padres siempre rechazaron que fuera transgénero. Tenía 17 años y se suicidó el 28 de diciembre del 2014 al no poder soportar el rechazo de sus seres amados y de la sociedad. A continuación, traduzco su nota de suicidio:

“Si están leyendo esto, significa que cometí suicidio y obviamente no pude borrar este escrito de mis notas programadas.

Por favor, no estén tristes, es lo mejor. La vida que iba a vivir no valía la pena porque soy transgénero. No puedo explicar detalladamente por qué me siento de esa forma, pero esta nota probablemente será lo suficientemente extensa. Para ponerlo de forma simple, me siento una mujer atrapada en el cuerpo de un hombre y así me he sentido desde que tenía 4 años. Nunca supe que había una palabra para describir ese sentimiento, ni que era posible que un niño se convirtiera en una niña, por lo que nunca le dije a nadie y continué haciendo cosas de niños para intentar encajar.

Cuando tenía 14 entendí lo que significaba ser transgénero y lloré de felicidad. Luego de 10 años de confusión finalmente entendí quién era yo. Inmediatamente le dije a mi mamá y ella reaccionó de forma extremadamente negativa, diciéndome que sólo era una fase, que nunca sería una niña de verdad, que Dios no comete errores, que estaba mal. Si están leyendo esto, padres, por favor no les digan eso a sus niños. Así sean cristianos o estén contra la gente transgénero nunca lo digan a alguien, especialmente a sus niños. Eso no logrará nada más que ellos se odien a sí mismos. Eso es exactamente lo que me hicieron a mi.

Mi mamá comenzó a llevarme a un terapeuta, pero sólo me llevó a terapeutas cristianos (los cuales todos eran parciales) por lo que nunca obtuve la terapia que necesitaba para curar mi depresión. Sólo obtuve más cosas cristianas, como que era un egoísta y estaba mal y que debía voltear a ver a Dios y pedirle ayuda.

Cuando tenía 16 años me di cuenta que mis padres nunca cederían y que debía de esperar a tener 18 años para comenzar mi tratamiento de transición, lo cual me rompió totalmente el corazón. Entre más esperes, más difícil es la transición. Me sentía sin esperanzas, ya que sólo iba a ser un hombre vestido de mujer el resto de mi vida. En mi cumpleaños 16, cuando no tuve el permiso de mis padres para comenzar la transición, lloré hasta quedarme dormida.

Me formé una actitud tipo “púdranse” con mis padres y salí del closet en la escuela, pensando que quizá si me declaraba transexual sería menos fuerte. Aunque la reacción de mis amigos fue positiva, mis padres estaban enojados. Se sentían como si yo estuviera atacando su imagen y que los estaba avergonzando. Querían que yo fuera el perfecto niño heterosexual cristiano y eso era obviamente algo que yo no quería.

Me sacaron de la escuela, me quitaron mi computadora y mi teléfono, me prohibieron entrar a cualquier tipo de red social, aislándome completamente de mis amigos. Esto fue probablemente la etapa de mi vida cuando estaba más profundamente deprimida y para mi sorpresa no me maté. Estuve completamente sola por cinco meses. Sin amigos, sin apoyo, sin amor. Sólo la decepción de mis padres y la crueldad de la soledad.

Al final del año escolar, mis padres finalmente cedieron y me dieron mi teléfono y me dejaron entrar a redes sociales. Estaba emocionada y finalmente tenía a mis amigos de vuelta. Estaban extremadamente emocionados de verme y hablar conmigo pero sólo al principio. Eventualmente se dieron cuenta que no les importaba una mierda y me sentí aún más sola que antes. A los únicos amigos que pensé que tenía sólo les agradaba porque me miraban cinco veces a la semana.

Luego de un verano de casi no tener amigos, más el peso de tener que pensar en la universidad, ahorrar dinero para irme, mantener mis calificaciones, ir a la iglesia cada semana y sentirme como mierda porque todos estaban en contra de todo por lo que vivía, decidí que había sido suficiente. Nunca voy a pasar de forma exitosa por una transición, aún si me voy. Nunca voy a ser feliz con la forma en que me veo o me escucho. Nunca voy a tener los suficientes amigos para sentirme satisfecha. Nunca voy a tener el suficiente amor para sentirme satisfecha. Nunca voy a encontrar a un hombre que me ame. Nunca voy a ser feliz. O vivo el resto de mi vida como un hombre solitario que desea ser una mujer o vivo mi vida como una mujer solitaria que se odia a sí misma. No hay nada que ganar. No hay forma de escapar. Estoy lo suficientemente triste. No necesito que mi vida se ponga todavía peor. La gente dice “todo va a estar mejor” pero en mi caso no es cierto. Se pone peor, cada día está peor.

Eso es todo esencialmente, es por eso que me siento con ganas de matarme. Lo siento si no es una buena razón para ustedes, pero es suficiente para mí. Como mi testamento, quiero que el 100% de las cosas que poseo legalmente sean vendidas y que el dinero (más mi dinero en el banco) sea dado a movimientos por los derechos civiles de los transgénero y grupos de apoyo, no me importa cual. La única forma en que descansaré en paz es el día en que la gente transgénero no sea tratada de la forma en que a mi me trataron, que sea tratada como humanos, con sentimientos válidos y derechos humanos. El género necesita enseñarse en las escuelas, entre más temprano mejor. Mi muerte debe de significar algo. Mi muerte debe de ser parte del número de gente transgénero que cometió suicidio este año. Quiero que alguien vea ese número y diga: “qué jodido” y lo arregle. Arreglen a la sociedad. Por favor.

Adiós.
(Leelah) Josh Alcorn.”


Incluso después de su trágico suicidio, los padres de Leelah se niegan a aceptarla como es. A quienes critican, discriminan o juzgan a los transexuales, sólo quiero hacerles una pregunta: ¿y si fuera tu hijo, lo despreciarías como lo haces con los demás, como lo hicieron los Sres. Alcorn con su hija? ¿Te gustaría que tu hijo se suicidara?

No se trata de juzgar a los padres, sino de concientizar a la sociedad sobre el sufrimiento de estas personas y darnos cuenta todos de que los podemos ayudar. Actualmente, volteamos hacia atrás y vemos lo ridículo que era negarle el mismo trato digno y equitativo a los negros y tratarlos como esclavos. Realmente espero que un día, no muy lejano, podamos voltear hacia atrás y ver lo ridículo que es que nuestra sociedad haga lo mismo con la comunidad LGBT.

En fin, como el caso de Leelah, han habido muchos. Y esto debe de parar. Tenemos, como sociedad, que aprender a aceptar a las personas como son. Y también tenemos que aprender a informarnos sobre las identidades de género, orientaciones sexuales y demás para comprender bien todo el asunto. Porque la gente le tiene miedo a lo que no conoce; y yo creo que la ignorancia en el tema de las personas LGBT es la principal causa de que sean discriminadas.

En un mundo como en el que vivimos: donde hay guerras, muertes, corrupción, impunidad, violencia y tanto odio, es fundamental empezar a cambiar primero individualmente nuestro chip de desprecio y discriminación, para poder luego exigirle a las autoridades y a la OMS que quiten de una buena vez la transexualidad de la lista de trastornos mentales. Tenemos que ser más humanos.



Como dice la famosa actriz Laverne Cox:

A ver, ¿cómo es que piensas que Dios juzgará a otros debido a quién aman, pero no te juzgará a ti por odiar a alguien que, además, nunca has conocido? No somos lo que los demás dicen que somos. Somos quienes nosotros sabemos que somos.”

Hay que dar gracias por no haber tenido que pasar por todo el dolor y violencia que sufrió Leelah y sufren todas las personas transexuales. Tenemos la responsabilidad moral de apoyarlos porque son personas como cualquiera de nosotros y no merecen tanto sufrimiento simplemente por ser quienes son. Debemos de ayudar a acabar con su tortura; no sólo dejando de hacer comentarios denigrantes, sino buscando eliminar totalmente las terapias de conversión, que son de lo más deplorable que existe en nuestra sociedad actual.

Tú, homofóbico, y tú, transfóbico:
Da gracias por no sufrir de discriminación, en lugar de juzgar y torturar psicológicamente a las personas trans, que no han hecho nada malo. Ser heterosexual no te hace superior que los demás. ¿Quién te dijo que mereces más derechos humanos que los LGBT? ¿Quién eres tú para juzgar?






[1] En lo sucesivo, APA.
[2] En lo sucesivo, OMS.



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sábado, 3 de enero de 2015

Para este año nuevo, yo quiero un mundo nuevo

http://arrobatextos.com/para-este-ano-nuevo-yo-quiero-un-mundo-nuevo/

Entrada del día 01-01-2015 en la revista literaria mexicana Arroba Textos.



La utopía está en el horizonte.
Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos
y el horizonte se corre diez pasos más allá.
Por más que camine, nunca lo alcanzaré.
Entonces, ¿para qué sirve la utopía?
Para eso, sirve para caminar.

— Eduardo Galeano

Aunque nunca he sido muy amiga del espíritu festivo, me parece ad hoc expresar una reflexión personal al ser este el primer día del año 2015.
He visto en las noticias cómo muchos políticos, artistas, estudiantes, maestros, abogados y demás personas han dicho qué es lo que quieren para esta Navidad o Año Nuevo. También a amigos, conocidos y desconocidos decir en las redes sociales lo que ellos quieren. Y quisiera usar mi espacio de este jueves para expresar sólo un simple pensamiento. Quiero decir lo que yo quiero para este 2015.
Quiero un mundo en el que no exista la mercadotecnia, que se alimenta de las almas de la gente que buscan un sentido de pertenencia e identidad, que se apodera del cerebro de los humanos para volvernos robots consumistas e infelices.
Quiero un mundo donde no exista el derecho, que sólo sirve para ser tergiversado por los malos en su beneficio y para oprimir a los buenos y tenerlos cada vez más abajo. Las personas sabias y buenas no lo necesitan y las personas ignorantes y perversas no lo observan.
Quiero un mundo donde no exista la política, que sólo sirve para engañar a los espectadores y enaltecer malamente a los opresores, que solo sirve para tener más agachados a los de abajo y hacen creer superiores a los de clase alta.
Quiero un mundo en el que no hayan clases sociales, que sólo cosifican al hombre al hacernos creer a todos que nuestro valor es pecuniario y no intrínseco, que hace que nuestros sueños y aspiraciones no sean más que el dinero y el poder. Que la única clase sea basada en la bondad: donde los rechazados sean los perversos y los admirados sean los solidarios.
Quiero un mundo donde no exista la discriminación, que nadie haga menos a nadie ni por género, ni por ideales, ni por orientación sexual, ni por inteligencia, ni mucho menos, por situación económica. Un mundo equitativo. Y que aquél que discrimine sea el discriminado.
Quiero, también, un mundo donde no exista depresión, que carcome el alma de quien la padece, y en colectivo, a una sociedad la vuelve ensimismada y resignada a superarse y progresar.
Quiero un mundo donde no exista la soberbia, porque con ella es más importante el tener la razón que ayudar al prójimo y hace que los malvados pisoteen a los buenos. Que nadie sea pisoteado y nadie se deje pisotear.
Quiero, finalmente, un mundo donde no exista la tecnología innecesaria, que sólo nos aleja de nuestra madre naturaleza y permite que nos endurezcamos de corazón al maltratar a los animales. Que no haya tortura animal ni por diversión, ni por ningún motivo. Que no necesitemos de torturarlos para satisfacernos.
Quiero una utopía. Donde todos los seres convivamos felices, donde todos nos ayudemos a los otros, donde busquemos y luchemos por el bien común y estemos satisfechos de mente y de alma. Que seamos conscientes de la importancia de la vida y de cada uno de los seres del Universo y nos conectemos verdaderamente unos corazones con los otros. Un lugar donde no haya pobreza, hambre, dolor, sufrimiento, tortura, guerras, tristeza. Que todo sea justicia, solidaridad y fraternidad. Es decir, quiero una utópica anarquía.
Lucho por una utopía. Y por ello me señalarán, me criticarán y me golpearán. Pero no importa. Porque por más que me golpees, me levantaré. Porque puedes matarme, pero no a mis ideales; y querré esta utopía hasta la muerte.
En estos aires festivos de un nuevo comienzo, de una nueva oportunidad de hacer las cosas bien, es muy importante reflexionar sobre el mundo en el que vivimos, el mundo en el que queremos vivir, las diferencias entre esos dos mundos y lo que planeamos hacer al respecto.
Busquemos todos el bien común, caminando lentamente pero hacia adelante. Luchemos hasta que la utopía se vuelva realidad.
Espero que los malvados recapaciten y que los buenos no se desalienten. Mis mejores deseos para todos ustedes en este año nuevo 2015.

– María Santos @marifersv94




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