lunes, 9 de febrero de 2015

El derecho de admisión de los antros viola el principio constitucional de la no discriminación

#Repost.

Post original en el Blog Ius Spatium del Centro de Investigaciones Jurídicas de la Facultad Libre de Derecho de Monterrey, el día 24 de marzo del 2014. Link: http://cijfldm.blogspot.mx/2014/03/el-derecho-de-admision-de-los-antros.html




                                                                                             Por: María Santos
                                                                                             Twitter: @marifersv94

"Vivir en cualquier parte
del mundo hoy 
y estar contra la igualdad,
por motivo de raza o de color,
es como vivir en Alaska
y estar contra la nieve."
- William Faulkner

La mayoría de los jóvenes del área metropolitana de Nuevo León frecuentan los antros los fines de semana y, algunos, incluso entre semana. Específicamente en San Pedro, los tres antros más populares son el República de San Pedro, el Pink Donkey y el Classico. Yo frecuentaba mucho esos tres durante mi preparatoria y algunas pocas veces desde que inicié la licenciatura, pues me aburrí. Sinceramente, nunca me ha pasado que no me dejen entrar a un antro; no obstante, me ha tocado presenciar la discriminación de los cadeneros del antro para con amigos míos, conocidos y desconocidos. El criterio, totalmente subjetivo, es que no te dejan entrar si eres “feo”, si eres de piel muy oscura, si eres homosexual, si tienes cortes de cabello extravagantes, si tu vestimenta no les parece buena, si le caes mal al cadenero o a algún RP (relaciones públicas), entre otras razones que desconozco. Claro que no a todos les pasa, pero a mucha gente sí.

Me siento muy indignada por la gente que sufre esta discriminación porque les afecta psicológicamente y emocionalmente y son injustamente juzgados con criterios muy estúpidos por gente que por ningún motivo tiene derecho a hacerlo. Los antros siempre se han escudado con el “derecho de admisión” que se reservan; empero, yo pregunto retóricamente: ¿realmente existe un derecho de admisión absoluto? La respuesta es sencilla: no. Es más que evidente que la selección de los antros es un acto de discriminación, lo cual va en contra de los derechos humanos reconocidos en tratados internacionales y en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
“Queda prohibida toda discriminación motivada por origen étnico o nacional, el género, la edad, las discapacidades, la condición social, las condiciones de salud, la religión, las opiniones, las preferencias sexuales, el estado civil o cualquier otra que atente contra la dignidad humana y tenga por objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de las personas.”
- Constitución Política Federal, artículo 1, quinto párrafo.
Todas las personas son iguales ante la ley.  En consecuencia, tienen derecho, sin discriminación, a igual protección de la ley.”
Convención Americana de Derechos Humanos, artículo 24.
“Todos son iguales ante la ley y tienen, sin distinción, derecho a igual protección de la ley. Todos tienen derecho a igual protección contra toda discriminación que infrinja esta Declaración y contra toda provocación a tal discriminación.”
Declaración Universal de Derechos Humanos.
Además, en ninguna parte de la Constitución Mexicana ni de los tratados internacionales en materia de derechos humanos se establece el derecho de admisión. El órgano competente debe sancionar a todo aquél individuo o grupo de individuos que discriminen por cualquier razón a otro ser humano.

Por supuesto, existen casos en los que los establecimientos mercantiles pueden reservarse el derecho de admisión. La Secretaría de Derechos Humanos establece condiciones objetivas que justifican el negarle la admisión o la permanencia a un individuo en algún establecimiento y que no incurren en una violación a los derechos humanos. Son las siguientes:
a) Cuando las personas manifiesten actitudes violentas o agresivas. 
b) Cuando hayan consumido drogas o se encuentren en evidente estado de embriaguez, que pongan en peligro a terceros. 
c) Cuando porten armas u objetos que puedan poner en peligro la seguridad. 
d) Cuando porten símbolos racistas o que inciten a la violencia. 
e) Cuando la capacidad del lugar esté al máximo. 
f) Cuando se haya cumplido el horario límite de cierre. 
g) Cuando se trate de menores de 18 años de edad.
Si no se dan alguna de las anteriores condiciones, no hay razón alguna que pueda justificar este acto de discriminación. 

Es de sabiduría popular que los antros, indebidamente, dejan entrar a menores de edad, con o sin identificación falsa, que venden alcohol a menores de edad, que no tienen las debidas condiciones de seguridad, que no cumplen con la ley anti-tabaco y que incumplen con el horario máximo establecido. En pocas palabras, rompen con la mayoría de las normas. Pero todo esto es negado por los dueños y encubierto por las autoridades. El problema es cuando violan los derechos humanos de una persona. En lo particular, me molesta mucho que discriminen de esa manera tan cruel y humillante a las personas, pero me molesta mucho más cuando lo presencio con amigas o amigos cercanos. Me ha pasado unas 5 veces que no dejan entrar a una amiga o a un amigo en el República. Aunque son pocas veces las que menciono, muchos conocidos me han contado de sus malas experiencias particulares y de terceros. 

Lo más triste de todo es que la sociedad sigue promoviendo este tipo de actitudes al acudir sin falta todos los fines de semana al mismo lugar. Leí un artículo hace unas semanas titulado “No vayas a Cervecería de Main Entrance” de Mauricio Valdez. Me gustó mucho su artículo y me intrigó para investigar el tema en lo jurídico. Descubrí que el derecho de admisión, salvo los casos anteriormente enlistados, es inconstitucional, violatorio de los derechos humanos, denunciable y sancionable por la Procuraduría Federal del Consumidor.

Hace unos años, la PROFECO emitió un comunicado en el que estableció los “derechos en el antro” que tienen los consumidores que asistan a estos establecimientos. Las diez recomendaciones aplican para restaurantes, bares, discotecas y centros nocturnos y las cinco principales son las siguientes:
a) Ningún antro puede seleccionar a la gente, porque eso es discriminación. 
b) Los antros no pueden negarte una mesa a menos que compres una botella, porque eso es condicionamiento. 
c) Los precios deben estar a la vista o en la carta y los antros deben cumplir con las promociones que te ofrecen. 
d) No te pueden obligar a un consumo mínimo, porque eso es condicionamiento. 
e) No te pueden incluir el servicio o exigirte propina, pues esta es voluntaria.

No pueden negar que, por supuesto, a todos los que han asistido a un antro les ha tocado que los obligan a cumplir alguna de estas condiciones, ya sea consumo mínimo, propina obligatoria o que no dejen entrar a un amigo o a una amiga, pues estos tres son los más comunes. No obstante, el tema aquí es el derecho de admisión. La PROFECO establece que si alguien presencia o sufre discriminación en algún antro debe denunciarlo al teléfono 01-800-468-8722 (lada sin costo).

Nunca antes he denunciado alguna de estas situaciones porque muy probablemente no va a proceder algún tipo de sanción contra los antros, pero ya no me puedo quedar callada. Es muy cruel y nefasta la actitud de los cadeneros y de los dueños de los antros al creerse con el derecho de discriminar al consumidor. Así sea el hombre más feo del mundo o el hombre más guapo del mundo el que está encargado de seleccionar quién entra y quién no, no tiene absolutamente ningún derecho para hacer sentir menos a alguien. Hoy precisamente denuncié al República de San Pedro (antro en Centrito Valle en el municipio de San Pedro Garza García, Nuevo León) por discriminar a una amiga la semana antepasada. No sé cuál haya sido el criterio del cadenero, pero hay testigos de que mi amiga no presentaba actitudes violentas, no había consumido drogas, no estaba ebria, no portaba armas ni símbolos racistas, la capacidad del antro no estaba al máximo, no se había cumplido el horario de cierre, pues eran las 12 de la madrugada, y no era menor de edad. Mi amiga portaba identificación oficial y estaba sobria cuando ella (amiga A), otra amiga (amiga B) y yo nos acercamos al cadenero para decirle el nombre de nuestra reservación. El cadenero nos pidió nuestra identificación a mi amiga B y a mi para dejarnos entrar. Sacamos nuestra credencial del IFE y se la dimos al cadenero mientras yo le decía que no eramos dos, sino que eramos tres. El cadenero repitió una y otra vez que solo pasábamos nosotras dos, excluyendo a mi amiga A. Sin saber cuál fue el criterio del cadenero para no dejar entrar a mi amiga, al no cumplirse ninguna de las condiciones justificadas por la PROFECO, se vuelve evidente que fue un caso de discriminación.

La funcionaria que tomó la denuncia permitió que se incluyera en la denuncia la anotación de que esto a sucedido múltiples veces en otras ocasiones. Me dieron un número de folio de la denuncia para marcar próximamente a preguntar el estado de esta. No pretendo que cierren el antro, pues no es el punto. Sino que le impongan una multa o que lo obliguen a no volver a hacer eso con las personas que asisten al mismo.

Repito, lo más triste de todo es que la sociedad sigue promoviendo este tipo de actitudes al acudir sin falta todos los fines de semana al mismo lugar a pesar de saber todo lo malo que hacen estos establecimientos. Precisamente este fin de semana estaba platicando con mi novio sobre los antros. Me dijo algo muy cierto: “Aunque la verdad me encante ir a los antros y sea súper antrero, no me gusta ser víctima de la mercadotecnia.” Y es verdad. A mi me gusta ir de vez en cuando y lo disfruto. Pero, si nos ponemos verdaderamente a pensar, vamos a un lugar sucio (¿han ido a un antro en la tarde en plena luz del día? ¡Está para vomitar!), sin salidas de emergencia viables, con condiciones de salubridad bajas, con riesgos de ser drogado por alguien que le pague al bartender o al mesero, a pagar cinco-diez veces lo que cuesta la botella con tal de estar en un antro que no sea “naco” y ser parte de la elite.

Yo sé que mucha gente no va con esa mentalidad. Muchos, como yo, vamos para divertirnos. Sin embargo, es un hecho que como consumidores que pagamos cantidades altas para estar ahí, debemos exigir que se nos trate con respeto, no ser discriminados, ser atendidos correctamente y exigir que el establecimiento cumpla, por lo menos, con lo que establece la ley. Si no hacemos esto, estamos propiciando que los antros sigan con este tipo de actitudes nefastas. ¿Qué harías si fuera tu hermana, tu novia, o si fueras tú mismo? Te aseguro que no dirías “eso le pasa por feo/fea”, como he escuchado muchos comentarios de conocidos cuando se habla del tema. Es decir, ¿estamos dispuestos a cosificarnos con tal de pertenecer?

La Comisión Nacional de Derechos Humanos ha señalado en múltiples ocasiones que el reservarse el “derecho de admisión” es un acto de discriminación, que, por ende, es inconstitucional, dado que se hace una selección despótica “fundamentada” en criterios subjetivos que afecta la dignidad de una persona y viola sus derechos humanos; se ha establecido que este acto de discriminación es perfectamente denunciable y sancionable.

Quiero expresamente establecer que no es en lo absoluto algo personal en contra del antro República, ni de los demás; la verdad, el República es el antro que más me gusta. Tampoco se trata del caso en específico que relato en el presente. Se trata de concientizar a la sociedad de que todos hemos sido o podemos llegar a ser víctimas de esta conducta y que debemos exigir que se nos trate de modo digno, tanto a nosotros mismos como a los demás.

Seguramente, con este artículo no va a cambiar nada en ningún antro y posiblemente la denuncia tampoco. Los antros seguirán discriminando siempre que sigan existiendo y la gente que asiste lo siga permitiendo; pero por lo menos, los que no sabían, pueden ahora defender sus “derechos en el antro” y denunciar si así lo consideran. Los invito a denunciar a todo aquél establecimiento mercantil que viole lo establecido por el comunicado de la PROFECO. Repito, posiblemente no proceda ningún tipo de sanción, pues los antros tienen más poder que los simples ciudadanos como tú y como yo; posiblemente no hay nada más que hacer. Si lo único que se puede hacer en estos casos es denunciar, ¡hagámoslo! Hay que cumplir con nuestro deber como buenos ciudadanos y con nuestros principios morales en solidaridad con el prójimo. 

Aunque no aplica directamente con el tema, la siguiente frase: “Si no hubiera desobediencia civil, los negros todavía se sentarían al final del autobús en los Estados Unidos” de Vicenç Navarro, aplica indirectamente, pues deja la enseñanza de que lo que es no necesariamente debe ser y que si descubrimos que lo que es no debe ser, tenemos la obligación de hacer lo posible para cambiarlo. 

No está bien que los antros cosifiquen al consumidor y lo discriminen; denunciemos y protestemos contra esta inaceptable conducta o, tácitamente, la estaríamos aprobando.


Aviso: En el presente espacio de diálogo y encuentro jurídico, las opiniones expresadas por cada autor son exclusiva responsabilidad de quienes las emiten, no representando de forma alguna el criterio de la Facultad Libre de Derecho de Monterrey o de alguno de sus Centros Institucionales.




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Aviso
: Todo lo escrito es a título personal. Lo expresado en este espacio es exclusiva responsabilidad de la autora y no representa de forma alguna el criterio de ninguna institución a la que pertenezca.

domingo, 8 de febrero de 2015

El Partido Verde: Ciego y sordo – Periódico Regeneración

Link original: http://regeneracion.mx/opinion/el-partido-verde-ciego-y-sordo/



El Partido Verde: Ciego y sordo

 
Partido Verde2
Imagen: elpuntosobrelai.com

María Santos | @marifersv94

Ciego al texto de la ley, a los artículos periodísticos que lo critican y a las quejas en redes sociales de la ciudadanía.
Sordo ante las exigencias de los mexicanos, las quejas de los demás partidos políticos y las órdenes del Instituto Nacional Electoral.
Ya había escrito yo hace aproximadamente tres meses un artículo deopinión titulado “El lavado de cerebro del PVEM”, en el periódicoRegeneración, en el que desmentía lo que el Partido Verde Ecologista de México presume en un sinnúmero de anuncios.
 No obstante, quiero retomar el tema, dado que leí ayer una noticia en el periódico Reforma, titulada: “Se promueve PVEM hasta en las tortillas”.
 Al principio, pensé que era sólo un título creativo, pero no: literalmente el Partido Verde se está publicitando hasta en las tortillas.
 Me llama bastante la atención cómo, aunque se han interpuesto muchas denuncias ante el INE, en lugar de bajarle a la intensidad de su propaganda esta se ha intensificado (al grado de llegar a promocionarse en los papeles que envuelven las tortillas).
 El Instituto Nacional Electoral ya ordenó varias veces (desde hace dos meses) al Partido Verde retirar sus spots en Cinemex y en Cinépolis, pero estos siguen siendo transmitidos hasta la fecha.
 Además, también se les ha impuesto sanción a los cines mencionados por no cumplir con la orden y decidir seguir siendo el vehículo de un acto de propaganda ilegal.
 Pero esto no importó, porque en México no pasa nada. La ley (en el sentido lato y estricto de la palabra) es utilizada por los funcionarios y grupos de poder para nada más que para pasársela por el arco del triunfo.
 Esto se está saliendo de control: cada vez los actos del Partido Verde están volviéndose más graves. Incluso comenzaron a utilizar la imagen del futbolista “El Chicharito” para promocionarse en Cuernavaca sin su consentimiento.
 ¡Ya basta! Estamos hartos:
  1. La sociedad mexicana demanda en redes sociales que paren los anuncios nefastos del PVEM.
  2. Los partidos políticos se han quejado y han denunciado ante el INE la ilegalidad de la propaganda verde.
  3. El INE ya les ordenó retirar su publicidad y les impuso la sanción de amonestación pública.
  4. El mismísimo Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación ya determinó que sus actos violaron el principio de equidad establecido en el artículo 134 de la Constitución Política Federal.
Y a pesar de lo anterior, el Partido Verde se hace el ciego y el sordo.
De acuerdo a un reportaje por el periódico SDP Noticias, lo gastado en la propaganda en cuestión se acerca a los mil 238 millones de pesos. Esto es inaudito, insultante e indignante.
Parece que al Partido Verde lo legal, lo moral, lo ético y lo correcto no le importa en lo más mínimo.
Y sin embargo, el Instituto Nacional Electoral insiste en aplicarles la sanción mínima de acuerdo a la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales en lugar de una sanción más fuerte, dado el caso de la reincidencia.
De acuerdo esta Ley, las sanciones que aplican a los partidos políticos por este tipo de cosas son: amonestación pública, multa de hasta 10 mil días de salario mínimo, reducción de hasta el 50% del financiamiento público que les corresponde, interrupción de la transmisión de la propaganda política o electoral que se transmite y, en los casos de graves y reiteradas conductas violatorias de la Constitución y de esta Ley, la cancelación de su registro como partido político.
Dado el evidente, perdón por la palabra, valemadrismo del Partido Verde, me impresiona que el INE no les haya impuesto una sanción que no sea la mínima.
No digo que se merezcan la cancelación de su registro, pero creo que la reducción del 50% del financiamiento público que se les da sería lo óptimo y lo justo.
Quizá con una sanción más fuerte se le quite al Partido Verde lo ciego y lo sordo.


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Un parlamento inútil – SDPNoticias.com






¿Dónde está el compromiso y la responsabilidad?


Imagen: del diario digital LaParada.mx

  

¿De qué nos sirve que exista la figura de un Parlamento (el "Honorable" Congreso de la Unión o las "Honorables" Legislaturas estatales) si ni los propios legisladores se lo toman en serio?

Nuestros poderes legislativos, el federal y el del Estado de Nuevo León, son una vergüenza: quizás para lo único que sirven es para la simulación de que tenemos una democracia.

¿Por qué afirmo esto? Porque nuestros legisladores han convertido al Congreso en un ente físicamente existente, pero que materialmente no produce resultados.

Así como la política, el derecho parlamentario es un arte. Son nuestros “representantes” los que denigran la figura del parlamento.

El domingo pasado fueron citados los diputados federales y senadores al inicio del Segundo Periodo de Sesiones Ordinarias en el Palacio de San Lázaro, pero de acuerdo a un reportaje del periódico El Norte, únicamente se presentaron 82 de 128 senadores y 295 de 500 diputados.

Pero eso sí: el senador Ernesto Cordero Arroyo muy divertido en Phoenix en el Super Bowl XLIX, Mariana Gómez del Campo disfrutando de una carrera en el bosque de Chapultepec y los demás ausentes seguramente viendo el fútbol americano en sus casitas (¿o casotas?). ¿Dónde está el compromiso y la responsabilidad?

No me malentiendan, la verdad es que tanto los servidores públicos como cualquier ciudadano tienen derecho de ir al Super Bowl si se les antoja (o a donde deseen). Pero esto es mientras lo hagan sin faltar a sus labores para las que les pagamos con nuestros impuestos.
Por ejemplo, me llamó la atención que el ex presidente Felipe Calderón Hinojosa fuera igualmente criticado que Cordero Arroyo, pues la verdad yo no le veo nada de malo a que haya asistido al evento deportivo en cuestión. El ex mandatario puede ir a donde se le de la gana. Calderón no infringió ninguna responsabilidad, comparado con el senador quien decidió, egoísta e insensatamente, eludir sus labores legislativas.

Imagen: del Diario de Yucatán

La grave falta de Ernesto Cordero no es el hecho de que haya ido al evento deportivo en Phoenix, sino que lo hizo en el tiempo que estaba destinado a una sesión en el Congreso de la Unión.

Y todavía se atreve Cordero a ofenderse y quejarse en una entrevista con Ciro Gómez Leyva de que lo “tratan de lo peor” por no haber asistido a la sesión.

Incluso tiene el descaro de justificarse diciendo que “no se iba a discutir nada importante”. Pues, Senador Cordero Arroyo: le informo que a usted no le corresponde decidir eso.

Y no acaba allí: su compañero de viaje Juan Ignacio Zavala, hermano de la ex primera dama, Margarita Zavala, se atreve a secundarlo con que "casi como de costumbre, no se discutió nada trascendente ahí, en el Congreso". ¡Qué desvergüenza!

Es increíble la falta de respeto y el cinismo de parte de los legisladores faltistas.

Qué pena que el inicio del Segundo Periodo Ordinario de Sesiones haya durado sólo poco más de 2 minutos, pues lo único que hicieron los presentes fue cantar el Himno Nacional. Eso sí, ¡muy patriotas!

Y la LXXIII Legislatura de Nuevo León no se queda atrás: según reportó también el periódico El Norte, de los 42 diputados que la conforman, solamente seis asistieron al inicio del Segundo Periodo Ordinario. Sí: ¡seis!

Como acertadamente dijo la diputada Rebeca Clouthier Carrillo, quien sí asistió: "de por sí la imagen del Diputado está muy deteriorada (...)Me parece algo irónico que para lo trascendente no nos ponemos de acuerdo, pero para la pachanga sí".

Es verdaderamente indignante que con el magno salario que se cobran del erario crean que tienen el lujo de decidir cuándo hacer su trabajo y cuándo no: que crean que pueden hacer lo que les apetezca sin cumplir con sus obligaciones.

¡Pues, no! No se mandan solos, Sres. Diputados y Sres. Senadores: ustedes son servidores públicos y deben cumplir las obligaciones que por mandato de la Constitución y de la Ley tienen. Y entre ésas está el asistir a las sesiones a las que son convocados.

Es nuestro deber como ciudadanos exigirles a nuestros legisladores que hagan su trabajo y demandárselos cuando no lo hagan. Propongamos soluciones y realicemos proyectos de ley, no únicamente nos lamentemos en redes sociales, como la mayoría de los "activistas" de sillón.

El empoderamiento ciudadano es un fenómeno que va creciendo gradualmente: hay que ponernos las pilas. Necesitamos que la ciudadanía se vuelva activista ante el hecho de que tenemos un parlamento inútil.

Es fundamental que los mexicanos pasemos de la indignación a la acción ciudadana, dado que si perdura la inconformidad (bastante fundamentada en la pereza y desfachatez de nuestros funcionarios), estaríamos peligrosamente acercándonos a un estado de desorganización y desorden difícil de revertir.

Si nosotros no actuamos, ¿creen ustedes que lo harán nuestros "representantes"? ¡Hasta ellos mismos reconocen que no discuten nada importante en sus sesiones! ¿Se puede ser más irresponsable?





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sábado, 7 de febrero de 2015

Únanse al proyecto: @poresopropongo.

‪#‎YaMeCansé‬Por eso, propongo.



Pasemos de la protesta a la propuesta. 
¡Envía tu postal y apoya el proyecto!
Página web: poresopropongo.mx
Twitter: @poresopropongo






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lunes, 2 de febrero de 2015

¿Quién decide lo que es bello? - SDPNoticias.com







Los estereotipos de belleza son una construcción social y una forma de violencia contra la mujer.
Fotografía: por Matt Blum.

Hace aproximadamente una semana, leí un artículo publicado por Don Federico Arreola en el portal SDP Noticias titulado: “The Nu Project: un proyecto que busca enaltecer la belleza real del cuerpo femenino”. Se trata de un proyecto que inició en el 2005 el fotógrafo Matt Blum para defender la naturalidad de la belleza femenina, mostrando que el cuerpo es hermoso sin tener las medidas 90-60-90 que tanto se promueven.

Me dio mucho gusto ver que se ha estado popularizando una forma más humana y menos superficial de ver a la mujer, de ver la belleza en la imperfección (sobre todo en el último par de años). Ninguna mujer tiene el cuerpo perfecto. Y esto lo aceptan incluso las modelos más famosas, cuyas fotos son retocadas con PhotoShop antes de ser publicadas. Ya ninguna mujer, por más hermosa y buen cuerpo que tenga, es suficiente para la industria de la mercadotecnia: todas son digitalmente retocadas. ¿Por qué?

Los estereotipos de belleza son dañinos porque nos desprenden de la realidad: contribuyen a la baja autoestima de las mujeres, dado que es imposible llegar a tener la figura que la publicidad nos postula como perfecta, y a que los hombres tengan estándares de belleza imposibles de alcanzar, puesto que se basan en imágenes retocadas digitalmente que ni las propias modelos podrían satisfacer.
Imagen: por Eric Kee y Henry Farid.

Imagen: por D. Cidham.

No promuevo la obesidad, ni mucho menos (de hecho, México es líder en obesidad a nivel mundial). El ser obeso u obesa es malo para la salud. Pero cuando el riesgo a la salud no está presente, es decir, cuando el cuerpo está sano, no entiendo la “gordofobia” ni el desprecio a la belleza natural. Es decir, tener rollitos, arrugas, pecas, lonjas, etcétera, es de lo más normal y no atenta contra la salud. ¿Por qué nos espantamos y apenamos las mujeres cuando nos ven una lonja? ¡Todos y todas las tienen! Y tener rollitos no es estar gorda ni obesa, es perfectamente ordinario y natural. El cuerpo perfecto no existe: el promover los estereotipos de belleza que divulgan las revistas de modelos, los certámenes de “belleza”, la publicidad, entre otros medios, es dañino para la dignidad de la mujer.

Como ya dije en una columna que escribí hace casi dos meses sobre el certamen de Miss Mundo, una mujer bella es aquella que es valiosa más allá de su cuerpo físico. Ser bonita atiende únicamente al físico, mientras que ser bella engloba toda una gama de cualidades. Son mujeres bellas quienes cuentan con moral, con principios, que ayudan a los demás, que luchan por un mundo equitativo, que son inteligentes, que son informadas e informadoras: que son valiosas en sí mismas.

Nos han hecho creer a lo largo del tiempo lo contrario, porque de esta forma se reprime a las mujeres y se crean muchos ingresos pecuniarios para varias industrias (como la farmacéutica, la plástica, la publicitaria, etcétera). ¡Ya basta de estos estereotipos tan dañinos! ¡Basta de seguir promoviendo la cosificación de la mujer! No hay mayor plenitud que el sentirse bien con una misma y con su cuerpo y todas las mujeres tienen derecho a ello.

No existe algo tal como el cuerpo perfecto, no hay que permitir que este mito se siga perpetuando llevándose de encuentro el autoestima de la grandísima mayoría de las mujeres (porque la grandísima mayoría de las mujeres no nos vemos así).

El PhotoShop, los retoques digitales y la cirugía plástica son tres ejemplos de mecanismos que promueven la idea de que las mujeres no debemos conformarnos hasta cumplir con los estereotipos de belleza que la sociedad nos impone. Y no me malentiendan, no estoy tratando de imponer yo una definición de la belleza (no digo que ser llenita sea ser bella, ni ser gorda sea ser bella, ni ser flaca sea ser bella), realmente estoy tratando de hacer todo lo contrario: mi intención es que reflexionemos en que el hecho de tener estándares de belleza es dañino en todas sus formas, aunque más en la psicológica, y no debemos de tenerlos.

¿Cuántas mujeres han caído en síndromes alimenticios por no lograr verse como una Victoria’s Secret Angel? ¿Cuántas mujeres se han suicidado por sentirse rechazadas y señaladas porque su cuerpo no cumple con el estándar que la sociedad tiene de la belleza? ¿Cuánto sufrimiento más estamos dispuestos a causar antes de cambiar nuestro chip superficial y darnos cuenta que la belleza realmente está en el interior, por más cliché que suene?

¿Realmente queremos una sociedad en la que las mujeres aspiren a verse así (de anoréxicas)?:


¿No les parecen más bellas (y felices) estas mujeres?:


Debemos de estar conscientes como sociedad de que cada mujer es distinta y de que la belleza no atiende a las medidas de busto, cintura y cadera: sino al cerebro y al corazón. Debemos estar conscientes de que así como la obesidad es dañina para la salud, también la anorexia y la bulimia. Y, tristemente, los estereotipos de belleza que se maneja nuestra sociedad contribuye a estos dos últimos en un alto grado.

En pleno siglo XXI, me parece muy triste que todavía la sociedad vea la belleza de una manera tan superficial y pobre. ¡Qué diferente sería nuestro mundo si fuéramos ciegos, pero sensibles a la belleza del alma!

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