lunes, 27 de junio de 2016

¿Por qué está mal decir #AllLivesMatter?


Imagen: Rompeviento TV


¿Por qué está mal decir #AllLivesMatter?


27 de junio de 2016
Por: María Santos Villarreal


La homofobia[1], la transfobia y la bifobia son expresiones del miedo a lo diverso. En su nivel más tenue, invisibilizan a las personas queer por medio del lenguaje heteronormativo y de la “neutralidad”[2] ante las situaciones de injusticia que viven. En su nivel moderado, violentan psicológicamente a estas personas, realizando campañas de odio, negándoles derechos, señalándoles y humillándoles. En su nivel más peligroso, les violentan sexual y físicamente o les asesinan.

El 12 de junio del presente año fueron asesinadas 49 personas, en su mayoría homosexuales, y resultaron heridas otras 53 más, también en su mayoría homosexuales, en el Pulse, un bar gay en Orlando, Florida, Estados Unidos, a manos de Omar Mateen, un estadounidense de 29 años de edad. El asesino murió en un enfrentamiento con la policía local ese mismo día.

La tragedia del Pulse dio pie a muchas reacciones homofóbicas, transfóbicas y bifóbicas a lo largo y ancho del globo. Sin embargo, en este texto me referiré exclusivamente a la homofobia.

Los comentarios homofóbicos variaron de lo más violento a lo más o menos moderado. Un ejemplo de comentario excesivamente violento fue el discurso del pastor Roger Jimenez, de una iglesia bautista en Orlando, en el que expresó que la muerte de “50 pedófilos y pervertidos” no era una tragedia, sino algo “genial” y “positivo para la sociedad”.[3] Ejemplos de comentarios moderados son los múltiples tweets que surgieron para condenar los hechos, pero al mismo tiempo negar los derechos de los gays y las lesbianas (decir que no deben contraer matrimonio, adoptar, donar sangre y/o besarse o tomarse de la mano en público).

Sin embargo, se ha demostrado que el amor y la solidaridad vencen al odio y a la violencia homofóbica, ya que hubo mucho apoyo para la comunidad homosexual, el cual se vio materializado en redes sociales a través del hashtag #GayLivesMatter[4], entre otros.

Pero las personas homofóbicas no pudieron guardarse su homofobia y resurgió[5] el hashtag #AllLivesMatter, utilizado ahora como respuesta al #GayLivesMatter (como si fuera necesario aclarar que las vidas de todas las personas son importantes o como si alguien hubiese dicho lo contrario).

El que se recalque que las vidas de las personas homosexuales son importantes no significa que se piense que las vidas de las personas cis y heterosexuales no lo son. Simplemente significa que se reprueba la homofobia que propaga la idea de que las vidas de homosexuales, en específico, no son importantes.

Aunque se trate de homofobia leve o moderada, el discurso de fondo es el mismo que el de la homofobia más grave: las vidas de homosexuales no valen lo mismo que las vidas de heterosexuales. Ésta última les mata y aquéllas dos se burlan y niegan sus derechos, pero todas son violentas.

El #AllLivesMatter conlleva un discurso ignorante y homofóbico. ¿Por qué? Porque la clásica frase “por ser seres humanos somos igual de importantes” lo único que hace es dejar la situación injusta igualmente injusta, ya que no visibiliza las desventajas y los abusos de los que la comunidad homosexual es víctima.

Todo movimiento por la igualdad (como el abolicionismo, el feminismo, etcétera), debe de tomar la bandera del grupo oprimido y sus luchas particulares con la injusticia para lograr la igualdad de dicho grupo oprimido respecto del grupo privilegiado correspondiente.

Así, debemos visibilizar a las personas homosexuales en específico, puesto que vivimos en un sistema patriarcal y heteronormativo que los invisibiliza por default. Visibilizarles y apoyarles es necesario para que puedan posicionarse en un plano de igualdad respecto de las personas cis y heterosexuales. Hacer ésto no significa de ningún modo que se piense que las personas cis y heterosexuales no son importantes o son menos importantes que las personas homosexuales, pero no hacerlo (y utilizar el #AllLivesMatter) es invisibilizarles y, por ende, es un acto homofóbico.[6]

La cultura, la religión, el lenguaje, las leyes, la sociedad y las familias repiten constantemente que todas las vidas importan. El problema es que en la práctica no funciona así: institucionalmente, históricamente, culturalmente y socialmente las vidas de las personas homosexuales son minusvaloradas.

El #AllLivesMatter es una forma de silenciar a quienes protestan por ello. Así como en su momento se utilizó para callar a las personas que promovieron el #BlackLivesMatter, ahora se utiliza para contrarrestar el #GayLivesMatter. Pero lo que hacen es lo mismo: callar a quienes señalan un problema social, ignorar éste y hacer nada por resolverlo.

Es un hecho que las personas homosexuales son asesinadas, violentadas, ignoradas y humilladas sistemáticamente, por lo que es importante recalcar su situación injusta (el #GayLivesMatter es una forma digital de protestar).

La verdad es que el #AllLivesMatter lo que propaga es el mensaje #My(Privileged)LifeMatters, porque lo único que hace es ignorar y silenciar a quienes protestan por la homofobia en el mundo sin hacer algo por resolver dicho problema, viendo así únicamente por sí mismas y sin estar conscientes de sus propios privilegios como personas cis y heterosexuales.

En resumen, obviamente el #GayLivesMatter no significa que solamente las vidas de personas homosexuales importan y que las de personas heterosexuales no; significa que las vidas de homosexuales también importan. Lamentablemente, es necesario decirlo, puesto que vivimos bajo el yugo de un sistema patriarcal, heteronormativo y homofóbico.

Por lo anterior, decir #AllLivesMatter es ignorar el problema de la homofobia que mata… E ignorar un problema es equivalente a ser parte de él.




[1] No menciono también la lesbofobia porque la lesbofobia es un subtipo de la homofobia, ya que las mujeres lesbianas son homosexuales, al igual que los hombres gays.
[2]Si eres neutral en situaciones de injusticia, haz elegido el lado del opresor.” – Desmond Tutu, al recibir Premio Nobel de la Paz, 1984.
[3] Huffington Post. Preacher gives shockingly repulsive sermon: “Orlando is a little safer”. 2016. Disponible en línea: <http://www.huffingtonpost.com/entry/baptist-preacher-praises-orlando-shooting-says-city-is-safer_us_5762b0f3e4b0df4d586f5d37?>.
[4] En el idioma inglés, la palabra “gay” se utiliza para referirse tanto a los gays como a las lesbianas.
[5] El hashtag #AllLivesMatter se creó originalmente para “combatir” el #BlackLivesMatter.
[6] Una analogía es el #NotAllMen como respuesta al feminismo que visibiliza la violencia de género, los estereotipos y los micromachismos que violentan a las mujeres.


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Aviso: Todo lo escrito es a título personal. Lo expresado en este espacio es exclusiva responsabilidad de la autora y no representa de forma alguna el criterio de ninguna institución a la que pertenezca.

miércoles, 15 de junio de 2016

Machismo que revictimiza

  • Publicación original en Altavoz México: ver aquí.



Machismo que revictimiza


15 de junio de 2016
Por: María Santos Villarreal



Infografía: Altavoz México


Por las familias de nuestras desaparecidas.


No tenemos ninguna evidencia nosotros, solamente que pase y no lo denuncien, puede ser. Pero denuncia nosotros no tenemos ninguna de un secuestro o una desaparición forzada sobre alguna mujer”, declaró el Gobernador Jaime Rodríguez Calderón, “El Bronco” al ser cuestionado este lunes pasado sobre las desapariciones de las mujeres en Nuevo León.

Vamos por partes.

Es un hecho que la mayoría de los casos no se denuncian: la cifra negra de las desapariciones forzadas es altísima. El Informe de “Misión a México”, grupo de trabajo de las Naciones Unidas, presentado en 2011, estimó que la cifra negra por estos delitos supera el 75%. 

Ésto quiere decir que se denuncian menos del 25% de los casos que se dan y, además, los que resultan en sentencia condenatoria son del 2%. Cabe recalcarse que este grupo lamentó la carencia de información pública disponible sobre mujeres víctimas de desaparición forzada.

Empero, aunque la mayoría de los casos no se denuncien, existen datos duros de personas desaparecidas en Nuevo León y, más concretamente, de mujeres desaparecidas.

Según el Informe “Situación de Derechos Humanos en México” de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, publicado en 2015, respecto a desapariciones del fuero común, se registraron de 2011 a abril de 2015 un total de 7 mil 060 mujeres desaparecidas o extraviadas en México, de las cuales 549 desaparecieron en Nuevo León.

Asimismo, respecto a desapariciones del fuero federal, se registraron de 2014 a abril de 2015 un total de 125 en todo el país, de las cuales 2 desaparecieron en Nuevo León. Esta información la sacó la CIDH de lo que le fue proporcionado por la Procuraduría General de la República, la Secretaría de Gobernación y las Procuradurías de Justicia de las entidades federativas (con base en datos de averiguaciones previas, carpetas de investigación, etcétera).

Entonces, junto con fuero federal y común han desaparecido 551 mujeres en el estado, de acuerdo a la CIDH. Ésto es sin contar la cifra negra.

Nosotros no tenemos ninguna denuncia del secuestro de una mujer, quizás se van con el novio, no tenemos ninguna denuncia sobre el secuestro de una mujer en lo que va de la administración, puede ser que el novio se las lleve sin el permiso de los papás, si hay eso que una adolescente se enamora de un mayor de edad y se va con él”, sentenció el Gobernador.

Claro que tienen denuncias de desapariciones de mujeres; tan es así, que en marzo pasado se reunieron integrantes de la Procuraduría General de Justicia del estado con personas de Ciudadanos en Apoyo a los Derechos Humanos (CADHAC), Fuerza Unidas por Nuestros Desaparecidos y Desaparecidas en Nuevo León (FUNDENL) y Agrupación de Mujeres por los Ejecutados, Secuestrados y Desaparecidos de Nuevo León (AMORES) para revisar el avance de 33 expedientes que incluyen a 88 personas desaparecidas en el estado, de las cuales 19 son mujeres.

Nuevo León es el tercer estado de la República con más personas desaparecidas. ¿En serio no tienen datos?

Aunado a lo anterior, está la información actualizada a abril de este año del Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas del Sistema Nacional de Seguridad Publica, la cual muestra que hay 3 averiguaciones previas abiertas del fuero federal y 564 del fuero común por mujeres desaparecidas, sin contar la cifra negra.

Habiendo expuesto los datos, paso al tema de la misoginia en las declaraciones del Gobernador.

Para empezar, el decir que las mujeres desaparecidas se van con el novio denota discriminación heteronormativa. Además, denota machismo que minimice la situación y reduzca la importancia, estigmatizando a las víctimas. En último lugar, preocupa que dé como solución a su paradero el que se encuentren con el novio, lo que termina por ser un deslinde de su gobierno a actuar para resolver el problema.

Rodríguez Calderón prometió poner en funcionamiento las Fiscalías Especializadas de Búsqueda de Personas Desaparecidas a partir de enero del presente año, de acuerdo a una carta abierta de integrantes de FUNDENL, y hasta el momento es otra promesa no cumplida.

Un grupo de investigadores del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Autónoma de Nuevo León realizaron un estudio sobre las desapariciones de mujeres en el estado este 2016. El Dr. Arun Kumar Acharya, parte de este grupo y experto en la materia, explicó este lunes pasado que las desapariciones de mujeres van en aumento y que en el 70% de los casos son menores de 15 años. Éstos datos lo llevan a considerar que se debe al alza en la demanda de mujeres jóvenes por parte de los tratantes.

En todos los delitos de los que las víctimas son mujeres, éstas sufren de revictimización por parte de las autoridades cuando denuncian. En el caso de las desapariciones, son las familias de las víctimas las que sufren de ello y además de tortura psicológica al ver que el gobierno no hace nada para encontrar a sus hijas.

El Gobernador ignora los datos oficiales, la presión por parte de organizaciones de la sociedad civil, la angustia de las familias y la opinión de los expertos y termina por dar una opinión altamente discriminatoria, sexista, misógina, ignorante e insensible.

El machismo del mandatario revictimiza a las mujeres desaparecidas y a sus familias y termina por propagar pensamientos, actitudes y conductas misóginas que contribuyen a perpetuar la violencia machista de la que todas las mujeres sufrimos día con día y que muchas personas feministas luchamos para erradicar.

La situación está muy mal cuando un mandatario es sujeto activo de violencia de género.

A leer, que se ocupa, Gobernador.




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jueves, 9 de junio de 2016

Cultura de la violación

   Publicación original en El Nortever aquí


Cultura de la violación


9 de junio de 2016
Por: María Santos Villarreal

Ha conmocionado al mundo el caso reciente de una menor que fue víctima de una violación colectiva en Brasil, presuntamente a manos de 12 hombres mayores de edad.

“¿Qué traías puesto?”, “¿qué hacías allí de noche?” y “¿estabas borracha?”: son preguntas que suelen hacerse a las víctimas de violencia sexual y son una expresión de la cultura de la violación.

Éste es un término que surgió en los años 70 en Estados Unidos gracias a las feministas de la segunda ola que tomaron ésta como una de sus luchas principales.

Se trata de un sistema compuesto por actitudes, conductas y estructuras que normalizan el delito de violación: justificándolo, culpando a la víctima y no sancionando al agresor.

No tomarse en serio las acusaciones de violación e inflar los números de denuncias falsas son actitudes propias de esta cultura, la cual se alimenta de la tolerancia social al delito.

El Primer Diagnóstico sobre la Atención de la Violencia Sexual en México, publicado por la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV) en marzo pasado, muestra las cifras de los casos de violencia sexual que se han dado entre 2010 y 2015.

Este diagnóstico expone que se han dado 3 millones de casos de violencia sexual en ese periodo, incluyendo el 94 por ciento de cifra negra que calculó la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública en 2014, lo que equivale a 600 mil casos por año y a mil 644 casos por día.

Además, se demuestra que en México el 81 por ciento de las víctimas son mujeres y el 90.5 por ciento de los agresores son hombres.

Está el caso de Enrique Capitaine, hombre mayor de edad acusado de pederastia por presuntamente violar a una menor, junto con otros tres, hace más de un año en Veracruz. Fue detenido hace tres semanas.

De 2011 a lo que va de 2016, se han dado en Nuevo León 26 mil 911 incidentes por violación, de acuerdo a los datos del Semáforo Delictivo e incluyendo la cifra negra estimada de 91 por ciento. Ésto equivale a 5 mil 78 casos por año y a 14 casos por día.

Estas cifras no son de una tarea de matemáticas: representan a personas reales. A finales de mayo, El Norte dio a conocer el caso de una mujer que sufrió en Monterrey un intento de violación por parte de un presunto taxista y que, al intentar defenderse, fue acuchillada.

Si ésto no es cultura de la violación, yo no sé qué lo es. Si de verdad no está normalizada la violación, ¿por qué hay tanta impunidad y la cifra negra es tan alta?  

Como dice la activista Jaclyn Friedman, la verdad es que se aborrece la idea del violador (el estereotipo del monstruo que abusa de las niñas), pero no se desprecia a los violadores reales: al tío, al amigo, a la pareja… En México, en el 59.8 por ciento de los casos la víctima conoce a su violador, de acuerdo al diagnóstico mencionado.

La violación es silenciada por las propias víctimas por vergüenza, debido a que vivimos en una sociedad machista que cosifica a las mujeres y revictimiza a las sobrevivientes. Esta vergüenza es la principal aliada de los violadores.  

Las mujeres tenemos derecho a tomar, a usar faldas cortas y a ir a fiestas. Y los hombres no tienen derecho a violarnos. Sin embargo, la víctima es a quien la sociedad suele culpar de la agresión.

Allí tenemos el caso de Brock Turner, estudiante de Stanford condenado por violar a una mujer que visitaba el campus: la víctima fue culpada por haber consumido alcohol y el violador sólo obtuvo seis meses de prisión (con posibilidad de libertad condicional).

Es muy cómodo negar la existencia de la cultura de la violación, porque la sociedad prefiere pensar que ésto no sucede: si se denuncia, la víctima miente o exagera. 

Es más fácil voltear al otro lado, pero la realidad es que en México sólo se consigna al 1 por ciento de los agresores, según el diagnóstico de la CEAV.

Ignorar la realidad implica permitir que los violadores sigan violando y que las víctimas sigan sufriendo en silencio.

La cultura de la violación existe: es real y es un gravísimo problema que debemos combatir.

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La autora es editorialista invitada
y estudiante de la Facultad Libre
de Derecho de Monterrey.

mariasantosv.blogspot.mx


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