sábado, 12 de agosto de 2017

El problema con #WhiteLivesMatter

Imagen vía blackatheists.wordpress.com


El problema con #WhiteLivesMatter


12 de agosto de 2017
Por: María F. Santos Villarreal


Este viernes 11 de agosto marcharon más de cien supremacistas blancos, en su aplastante mayoría hombres cis, en el campus de la Universidad de Virginia en Charlottesville con antorchas, realizando el “saludo nazi” y gritando “White lives matter!”.[1]

Más allá de lo irónico que es que hayan marchado cargando antorchas tiki –que son un producto típico de la cultura polinesia–, una de las muchas cosas que fueron incorrectas en esa marcha fue el innegable racismo que está detrás.

No nos engañemos: estas personas no estaban abogando por las “vidas blancas”, se trató de un ataque directo al movimiento Black Lives Matter. En este texto, pretendo explicar por qué.

A.) El racismo inverso o “reverse racism”

White Lives Matter (WLM) es un movimiento que surgió hace tiempo, como respuesta al movimiento Black Lives Matter (BLM), pero también es una expresión que se ha utilizado como consigna en múltiples marchas y mítines de neonazis, como la que se llevó a cabo este viernes –y que, por cierto, ya fue condenada por la presidenta de la Universidad[2].

Básicamente, lo que las personas integrantes del WLM dicen es que (1) el BLM es racista, por excluir a las personas blancas; y (2) las personas blancas están siendo discriminadas por ser blancas, tanto en universidades como en el ambiente laboral y el social.

A ésto se le conoce como racismo invertido o reverse racism, en inglés, y es un concepto utilizado para describir los actos de discriminación perpetrados por las minorías raciales o grupos étnicos históricamente oprimidos contra personas pertenecientes a la mayoría racial o a grupos étnicos históricamente dominantes.

¿Por qué están mal quienes alegan racismo invertido? El BLM no es racista por excluir a las personas blancas; y no porque las personas negras no puedan ser racistas, en general[3], sino porque no pueden ser racistas contra las personas blancas. Puesto de otra manera, las personas blancas no son sujetos de discriminación racial.

No existe el racismo inverso precisamente porque las personas blancas han sido histórica, institucional, sistemática, social, económica, cultural y políticamente dominantes siempre y las personas negras siempre han sido oprimidas en todos esos ámbitos (también otras minorías raciales y grupos étnicos, por supuesto, pero en este texto me referiré únicamente a las personas negras por ser el tema WLM versus BLM).

Ojo: ésto no quiere decir que no hayamos avanzado en el reconocimiento de sus derechos humanos y estemos mejor que hace 100 años, por ejemplo, pero sí quiere decir que todavía nos falta mucho camino por recorrer para alcanzar la igualdad sustantiva.

No se actualiza la hipótesis del racismo cuando el sujeto pasivo de una (supuesta) agresión es una persona que ha sido la históricamente dominante, simplemente porque siempre ha estado –y continúa estando– en una situación de ventaja respecto de su raza frente a las personas de otras razas. El elemento de opresión histórica y sistemática es clave. Por ello es que no existe tal cosa como el racismo inverso.

B.) La diferencia entre la verdad y lo relevante

Las vidas de las personas blancas sí importan. White lives do matter; nadie discute eso. Es una verdad. El problema es que no es una verdad relevante. ¿En qué sentido?

Las “vidas blancas” siempre han importado –repito– histórica, institucional, sistemática, social, económica, cultural y políticamente. Son las “vidas negras” las que, en todos esos ámbitos, no han importado; o por lo menos no han importado igual que las “vidas blancas”. Por ello, decir White Lives Matter está de más, de sobra.

Lo que Black Lives Matter significa, tomando en cuenta la opresión y victimización histórica que han sufrido las personas negras, no es que las “vidas negras” son las únicas importantes, sino más bien que las “vidas negras” también son importantes.

¿Entonces por qué no se llaman Black Lives Matter, Too en lugar de sólo BLM? Porque, repito, está de sobra incluir a las personas blancas en la consigna cuando siempre han importado y porque quitaría el foco del problema principal: en muchos ámbitos y para muchas personas, las “vidas negras” no importan. Y eso tiene cambiar y es la razón por la que el grupo se debe continuar llamado Black Lives Matter, así nada más.

C.) Decir “White lives matter!” es racista

Tomando en cuenta todo lo mencionado anteriormente, resulta oportuno hacer esta afirmación. WLM es un movimiento racista, neonazi, puesto que: (1) invisibiliza la lucha de las personas negras por la igualdad y sus derechos humanos, en el entendido de que le quitan el spotlight al problema principal (el racismo) para ponerlo en una verdad irrelevante; y (2) no reconocer el privilegio de raza que tienen las personas blancas por ser blancas perpetúa el problema que inició con el bien intencionado, pero peligroso, colorblindness[4].


Poner el foco en las “vidas blancas” invisibiliza el problema actual e innegable (aunque con origen histórico) de que las “vidas negras” están en un mayor peligro de ser asesinadas, golpeadas y, en general, victimizadas y vulnerabilizadas por la violencia racista.

Asimismo, no es verdad que se puede ser colorblind, ya que es imposible (nota: no lo digo en un sentido discriminatorio hacia las personas daltónicas y ciegas, sino en el sentido de que cualquier persona, con cualquier condición, puede advertir cuestiones de raza). Lo peligroso de (supuestamente) ser colorblind es que anula toda la narrativa de opresión-dominación, elimina las experiencias de las personas negras (víctimas del racismo) y asume que todas las personas han tenido las mismas experiencias. Es por ésto que se ha dicho que el colorblindness es una forma de racismo. [5]

Conclusiones

Ahora bien, me permito arribar a las siguientes conclusiones:

1.)   El racismo inverso no existe, puesto que las personas blancas han sido históricamente dominantes y han victimizado, oprimido y vulnerabilizado a las personas negras (intencionalmente o no, es intrascendente).

2.)  Por un lado, es verdad que las “vidas blancas” son importantes, pero no es relevante mencionarlo porque es una verdad que ha sido históricamente aceptada y nunca ha sido discutida. Por otro lado, es relevante mencionar que las “vidas negras” son importantes porque a lo largo de la historia, en el ámbito familiar, político, social, cultural y económico, no siempre han sido importantes las “vidas negras”, o por lo menos no han sido igualmente importantes.

3.) El movimiento White Lives Matter es racista, ya que (1) invisibiliza el movimiento que lucha por la igualdad sustantiva de las personas negras y la eliminación de la violencia racista (Black Lives Matter); y (2) contribuye al discurso del colorblindness que es peligroso debido a que borra la narrativa opresión-dominación y asume que las personas negras y blancas (y, en general, todas las personas) han tenido las mismas experiencias.

4.)  Lo sucedido este viernes 11 de agosto es evidencia de que el racismo no es cosa del pasado y, por tanto, nos debe invitar a reflexionar sobre nuestros privilegios.




[3] Las personas negras pueden ser racistas contra otras personas negras, latinas, asiáticas, indígenas, etcétera, pero no contra las personas blancas.
[4] El colorblindness es una ideología que consiste en que las personas “no ven el color”. Y no me refiero a personas daltónicas, sino a aquellas que (supuestamente) no ven personas blancas, negras, morenas, sino sólo personas. En su gran mayoría, las que dicen ser colorblind son –qué sorpresa– personas blancas.

[5] Aquí, vale la pena recordar el también famoso movimiento All Lives Matter, cuyo problema es el mismo: borra y silencia a las personas negras violentadas.





___________________________________

Aviso: Todo lo escrito es a título personal. Lo expresado en este espacio es exclusiva responsabilidad de la autora y no representa de forma alguna el criterio de ninguna institución a la que pertenezca.